La danza por la vida: un tema de ritmo y movimiento

Lucía Blanco //

“¡¿Bio qué?!” Esta es la expresión que más escucho cuando digo que doy clases de Biodanza, seguida de: “¡¿Biodanza?!, ¿qué es la Biodanza?!”

En la mayoría de los casos surgen más preguntas que interés por saber qué es; aunque en realidad, no es algo que se pueda entender; la Biodanza, se vive, se siente; sólo se puede entender, si cabe el término, a través de sensaciones, del cuerpo, de vivencias.

Mi primera respuesta a qué es, suele ser: “Es algo maravilloso que nos hace felices; es un sistema de integración humana, reconexión con la vida y re-educación afectiva a través del movimiento, el ritmo y la música que se realiza en grupo”.

“¿Se trata de bailar?, ¿es con música?, ¿como musicoterapia?, ¿como danzaterapia?. ¿qué música se usa? ¡Ah! es como yoga, yo no sé bailar, yo tengo dos pies izquierdos, yo bailo todo el tiempo en mi casa, yo hice tai-chi por un tiempo, es como ¿tai chi? Suena a algo como chi- kung…” y un sinfín de otros comentarios y preguntas.

Con el presente artículo pretendo aclarar y dar respuesta a algunos de estos comentarios y a la pregunta inicial: ¿Qué es Biodanza?. Para esto, comenzaré por decir qué no es. La Biodanza, “no es algo como”; es decir no es como tai.chi, ni como musicoterapia, ni como danzaterapia, ni como yoga, ni como chi kung; ni como nada. Justo no es como: ES Biodanza. Tampoco es terapia.

Su autor, el chileno Rolando Toro, la definió como: Un sistema de integración afectiva, renovación orgánica y reaprendizaje de las funciones originarias de vida, basada en vivencias inducidas por la danza, la música, el canto y situaciones de encuentro en grupo”

Si bien, esta es su definición desde la teoría; intentaré irla desglosando a conceptos más cotidianos.

Lo primero a resaltar es que es un sistema. Esto es, un conjunto de elementos relacionados entre sí y que funcionan como un todo. Pensemos en el cuerpo humano formado por el sistema nervioso, el digestivo, el respiratorio, etc. Cada uno de éstos está conformado, a su vez, por diferentes órganos y partes del cuerpo que tienen una función específica y que cada uno en su conjunto nos permiten: captar y procesar señales para interactuar con el medio ambiente, digerir y procesar los alimentos y respirar; respectivamente. Más allá del cuerpo humano, pensemos en el sistema solar, en el sistema familiar, etc. Así la Biodanza, es un sistema, cuyos elementos aislados son siete, a los que se les llama poderes de transformación y que en su conjunto generan una regeneración de la memoria celular, lo que nos lleva a conectarnos con la propia felicidad. Toro decía que cada vivencia que hemos tenido deja una huella en nuestras células y cuándo esta vivencia no fue grata, o su recuerdo genera dolor; dado que fue una vivencia lo que la generó, sólo otra vivencia puede resignificarla; una nutricia, positiva y de calificación; así es que uno de los poderes de los que se vale la Biodanza es justamente: el poder de la vivencia. Más allá de ser sólo uno de los poderes de los que se vale este sistema, la vivencia es su metodología. Los seis poderes restantes son: la música, la danza integradora, la metodología vivencial, la caricia, la regresión y el trance, la expansión de conciencia y el grupo.

El segundo punto a resaltar en su definición es la integración afectiva. Toro decía que había creado este sistema como respuesta a un mundo que tenía melancolía de amar. Decía que al mundo se nos había olvidado amar; que la sociedad y la cultura nos alienaban de tal forma que aprendimos a pensar y anteponer la razón y la lógica del “deber ser” a nuestros deseos íntimos, aquellos del alma y del corazón; de ahí que integrar lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos, es uno de los principales impactos de la Biodanza. Ser más afectivos con nosotros mismos, con los otros y con el todo, con el cosmos, con la naturaleza, con la vida misma, son los tres vínculos que se desarrollan a través de este sistema (el mío conmigo, el mío con los otros y el mío con el todo). Es por la construcción de estos tres vínculos que el encuentro en grupo es importante; sino es con otros, ¿cómo desarrollar la propia capacidad de vincularse sanamente?

La renovación orgánica se refiere a la regeneración de la memoria celular a través de resignificar una vivencia negativa con otra, una nueva; que permita expandir la consciencia a las posibilidades, a las opciones. De ahí que la Biodanza, no es terapia. Es más bien, un sistema de salud; se enfoca en lo saludable de las personas. Dado que se pone la atención en el potencial que cada individuo tiene (mismo que se hace cada vez mayor y más fuerte) permite a la persona hacerse cargo de su propia vida y vivir SU vida, la que cada uno elige, no la que “le dijeron” que tenía que o que debía vivir. Las personas florecen a través de este sistema.

Por otro lado, el reaprendizaje de las funciones originarias de vida se refiere a regresar a decidir desde los instintos (que dicho sea de paso, están hechos para proteger la vida) a través de una consciencia corporal, más que una mental. Los aprendizajes de las vivencias realizadas en cada clase, se incorporan; en su sentido más literal: se llevan al cuerpo. De ahí que evitando que pasen por el cortex, es que se evita el juicio, la lógica, la razón y al integrarlo desde el cuerpo. Lo siguiente que pasa es la acción; es así que uno al iniciar un proceso de transformación a través de la Biodanza se sorprende a sí mismo, haciendo lo que soñaba hacer y no se animaba, diciendo no a lo que ya no le hace bien y no le gusta, y diciendo sí a aquello que sí quiere incluir en su vida. Eventualmente se responden tres preguntas existenciales: (1) ¿dónde quiero vivir?, (2) ¿con quién quiero vivir? y (3) ¿a qué me quiero dedicar en la vida?

Finalmente quiero establecer la distinción entre bailar y danzar. El baile es un movimiento más motriz, de coordinación, es algo que se aprende y que en todo caso se sigue una coreografía; es una disciplina y desde mi propia experiencia en ésta puedo decir que es un tema de constancia, de desarrollo de habilidades mentales como la atención, la memoria y de coordinación motriz. En contraparte la danza, es algo más sutil; es ritmo y movimiento. Es inherente al ser humano. Cada uno de nosotros tuvimos nuestra primera danza en el vientre de nuestra madre, al ritmo de su corazón. Después al nacer respiramos: ritmo y movimiento; después caminamos: ritmo y movimiento. La naturaleza danza: los árboles se mueven con el viento, el agua de un río, el mar, el viento mismo, las nubes, los animales, todo, absolutamente todo en la vida es una danza, con su propio ritmo y movimiento. Las tribus ancestrales solían reunirse alrededor del fuego y en una ceremonia solían danzar para: agradecer, despedir, pedir, recibir, celebrar; a los dioses, a la madre tierra, al sol, a los elementos de la naturaleza, a algún miembro en particular de la tribu; eran ceremonias de celebración; desde una conexión con la vida, con la naturaleza y con la propia tribu.

De esta forma, una clase de Biodanza, es una celebración; una de vida, que pretende honrarla y agradecerla, desde donde los participantes comienzan a reconectar con sus deseos, anhelos, sueños, etc.. De esta forma, en grupo, cada semana, en alguna parte del mundo se está llevando a cabo una celebración; una de vida; con la que conectamos a través de la danza: la de nuestra propia vida, con el único objetivo de encontrar y reconocer nuestro propio ritmo y movimiento en el mundo, para ser felices.