La novela: La serpiente emplumada en la difusión de la cultura prehispánica mexicana (2/3)

Las aportaciones de David Herbert Lawrence 

// Héctor Javier Pérez Monter

(viene de aquí)

La novela, La serpiente emplumada, escrita en 1923, en México y publicada en Londres, en 1926, del afamado escritor inglés David Herbert Lawrence, mejor conocido como D. H. Lawrence, debe ser valorada como un potente producto cultural, cuya enorme difusión mundial tuvo grandes aportaciones para México y su acervo prehispánico.

Al final de la década de los años 20 y principios de los años 30, un libro de novela, de un importante escritor angloparlante, en una lengua que significaba el mercado editorial más importante del mundo, no debe despreciarse en todo lo que pudo decir sobre México y su cultura ancestral. Si bien es muy criticable la inexactitud de varios de los conceptos expuestos, al final tiene un gran respeto por este acervo, al cual todo el tiempo enaltece y reviste de un venerable misterio.

Asimismo DHL muestra un enorme deseo, casi hasta el delirio, porque esta cultura, desde sus

estratos indígenas, a los que siempre mira como “bellos”, se emancipe ante su sociedad y el mundo; se sacuda de ese sometimiento que guarda ante la iglesia católica y reviva sus raíces religiosas autóctonas.

En ese entonces, pensando en la década de los años 30, un libro apenas tenía la competencia de los demás medios impresos similares, como los diarios y las historietas. Los medios de ese entonces eran el cine mudo, que apenas comenzaba en su fase sonora (1929) sólo en Hollywood, y las primeras radiodifusoras internacionales, que para ese 1929 también transformaban el tiempo de ocio de las familias.

En esos tiempos, los tirajes de una buena novela rondarían fácilmente los cientos de miles de ejemplares y si era exitosa, posiblemente millones, en apenas pocos meses. Para darnos una idea, tan sólo en 1920, la prensa dominical de Inglaterra alcanzaba, sumados unos 20 periódicos, los 13.5 millones de ejemplares.

Sobre la importancia de D. H. Lawrence en el contexto literario angloparlante, habría que decir muchas cosas. Algunas escuelas inglesas por donde pasó, desde la primaria hasta la universidad, hoy añaden su nombre orgullosamente, cuando menos a un aula o a un instituto.

Desde sus primeros pasos en la literatura, haber sido tan explícito en sus escenas amorosas le valió siempre ser acusado de “obsceno” por el gobierno; lo que lejos de afectarlo, atrajo aún más lectores. Pero al final, dueño de una gran profundidad, de un e

stilo muy depurado e inscrito siempre en la más tradicional escuela novelística inglesa, Herbert David Lawrence sería reconocido como un referente obligado y uno de los autores más emblemáticos del siglo XX, dentro de las letras inglesas.

Finalmente, acompañado de dos amigos de Santa Fe, Nuevo México, Witter Binner y Willard Johnson, DHL cumple uno de sus sueños, el 23 de marzo de 1923, al aterrizar en la Ciudad de México, tal como lo escribió a su esposa que lo alcanzaría más tarde: “¿Recuerdas que durante la guerra yo siempre quería venir a México?” Un clima que sólo había conocido en el sur de Italia, que tanto bien había hecho a su dañada salud. En la capital conoció el Museo Nacional y sus esculturas aztecas, además visitó Teotihuacán.

El poeta Witter Binner lo recuerda viendo el templo de Quetzalcóatl detenidamente y las cabezas de las serpientes emplumadas, como si fueran un rival para David Herbert. Las serpientes de piedra y los búhos, como le llamaba a los relieves de Tláloc, tenían algo que temerse.

“En todas las serpientes, sus enormes colmillos blancos y puros hoy en día, como hace siglos, cuando su creadores estaban vivos, muestran que Quetzalcóatl no ha muerto; no está muerto como las iglesias españolas, este dragón encarna el horror de México”, le decía el inglés al norteamericano.

Según Binner, aquí nació la idea original de La serpiente emplumada. Para Lawrence, la Iglesia establecida “mantiene a México deprimido, tanto como la pesada fatalidad negra mexicana, tanto como el peso de su obsidiana, que se sentía desde su silencio, como una serpiente que acecha en la pesada oscuridad dentro de las masas de los nativos”.

Por su parte, México vivía su propia historia de reconstrucción postrevolucionaria, llena de reivindicaciones en todos los renglones: la educación rural indígena, la justicia social, el agrarismo, la industrialización y el movimiento obrero; el arte en todas sus ramas: la música orquestal, el cine, el muralismo y sus grandes protagonistas.

Lawrence fue presentado con Diego Rivera, José Clemente Orozco y otros muralistas; se hizo buen amigo de Miguel Covarrubias, Manuel Gamio y trató de conocer a José Vasconcelos.

La antropóloga norteamericana Zellia Nutall le ofreció establecerse en Coyoacán, pero le pareció muy urbano al inglés, que tomó junto con sus dos amigos, rumbo a Guadalajara, terminándose de establecer en una casa a las orillas del lago de Chapala, donde después de dos falsos arranques, comenzó la escritura de su novela que primero quiso llamar “Quetzalcóatl”, pero a instancias de los Seltzer, lo cambió por La serpiente emplumada, título que a él le parecía un poco simple.

Su esposa, ya acompañándolo, narra lo mucho que escribía David Herbert bajo los árboles de Chapala, llegando a escribir cerca de 2 mil 500 palabras por día. Ya el 30 de mayo tenía escritas más de 300 páginas y a finales de junio 480 páginas de un mismo cuaderno. Lawrence declaraba que él había querido escribir este libro toda su vida. “Pero no la puedo terminar ahora, decía, lo tengo que hacer cuando mi alma se calme un poco”.

El siguiente invierno en Oaxaca sería la oportunidad de terminar la novela, además de darle el nombre definitivo y un final más adecuado al personaje protagónico que interiormente admira esta cultura, pero que actúa como si la despreciara.

Clark, L.D. “Introduction. The Plumed Serpent. Quetzalcoatl” Cambridge University Press. 1987.

Gamio, Manuel. Forjando Patria, México, Era, 1916.

Lawrence, D. H. La serpiente emplumada, México, Traducción de Carmen Gallardo de Mesa. Fontonamara, 2000.

Leal Cardoso, Ana Maria: El mito de La serpiente emplumada. Brasil.Universidade Federal de Sergipe.

Tobio Alonso, Carmen. “David Herbert Lawrence, La serpiente emplumada y México” Tesis recepcional para obtener el grado de licenciada en Lengua y Literatura Inglesas, México, Facultad de Filosofía y Letras. UNAM, 1968.

Vasconcelos, José. La raza cósmica, misión de la raza iberoamericana. México, Espasa Calpe Mexicana (Austral, 802), 1995.

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