Mi silencio

Miguel Mouriño

Para Isidro Baldenegro, activista medioambiental Raramuri originario

de la Sierra Madre, asesinado cobardemente el 15 de enero de 2017,

por denunciar durante años la tala clandestina en la región…

Mi abuela nos enseñó, cuando éramos niños, una hermosa canción que más o menos decía:

 

San Isidro Labrador, quita el agua y pon el Sol,

San Isidro Labrador, trae la noche por favor,

San Isidro Labrador, trae al huerto en buena fecha,

una muy buena cosecha…

Cada vez que siento que estamos al borde del precipicio, en momentos difíciles, la tarareo, en espera de que el buen Isidro, nos traiga tiempos mejores…

 

Mi silencio, si fuera un silencio con miedo, si fuera un silencio vacío y cobarde, indiferente, si fuese un silencio oscuro, envuelto en trasgos sombríos, en lamentos insulsos, si fuese un silencio como el de las profundidades, donde nada puede escucharse, cómplice de tu muerte sería; sin embargo, mi silencio será un silencio como de marismas, donde las aves hagan coro a la voz de las lágrimas, un silencio como el del viento rasgando cordilleras, como el del grito del águila ahogado por el murmullo de las cascadas y el alma pura del agua de los manantiales, un silencio como el del Sol, lleno de luz y mariposas, de abejas y de árboles, de crujidos de ramas, trinos de aves, un silencio de venado y de hierba, de coyote y de oso, un silencio que grite desde el centro del alma, que levante la voz del corazón de un hombre valiente, por sobre la voz de todos los demás hombres; un silencio lleno de quebranto, que entone el coro de los muertos, que se lamente de tu ausencia, un silencio de vergüenza, de dolor inenarrable, un silencio que llame a gritos a la justicia que sorda, muda, y ciega, se echó al monte y no vendrá a resarcir el acto vil que te llevo a la muerte…

Mi silencio, será de un minuto, como del tamaño de un siglo, como del tamaño de un hombre, como del tamaño de un puño, que levantaste hacia el cielo, como la voz que alzaste, esa voz de hermano de la tierra y el agua, de la sierra y el monte, del lobo y del viento, del sueño de un pueblo, de la risa de sus niños, del sudor de sus mujeres y de sus hombres, de pies y manos curtidas, de sus viejos tan recios como el nogal, el pino o el roble…

Mi silencio, será uno que todo lo calle, para que tu voz se escuche, como el clamor del río que baja por las cañadas, o como el trueno que augura la tormenta…

Heraldo de tu ejemplo y cómplice de tu vida, será mi silencio…

Podría también gustarte...