Vamos al circo, minificción eterna

 

Luis Eduardo Alcántara

Abramos la función con dos definiciones que nos hacen meter de lleno en el campo que hoy nos ocupa: el malabarismo textual y el arrojo circense, el orden no importa, el resultado sí, aclaración: no se devuelven entradas y la permanenecia voluntaria, para quien guste, es adictiva.

Vayamos primero con Gómez de la Serna, cuyo nombre es Ramón y España el lugar de nacimiento. Esta pequeña gema literaria, de las muchas que escribió, se llama Mal hombre. Dice “Sólo un mal hombre pudo enseñar a la contorsionista, esas posturas”. Ahora vamos con José Emilio Pacheco, hombre sabio y sencillo que escribió de todo, de todo bien y sin medida, y que en materia de circo se aventó de lleno en caída libre. El ejemplo son los Leones: “Como buen cortesano de Luis XV, huelen mal y ponderan la apariencia”. Fina y elegante definición del hombre que libraba batallas en la colonia Roma.

El número estrella de hoy es un libro antológico de reciente publicación: Vamos al circo. Ficción Hispanoamericana, editado por la Benemérita Universidad de Puebla, y supervisado por Agustín Monsreal y Fernando Sánchez Clelo. 127 textos mínimos de igual número de escritores de Argentina, Colombia, España, EUA, Perú, Venezuela y México. El requisito, que cada obra no superara las 100 palabras, el resultado, dardos afilados lanzados por un cherooke que dan en el mero centro de nuestro asombro y que rescatan la memoria de actos prodigiosos de una estirpe que va en extinción, los protagonistas del circo.

“Ya se prepara la legión circense para su desfile bajo las luces tornasoles y sobre la redonda pista recubierta de aserrín. Por unas horas el maquillaje cubrirá la vida de los actores: sus pasiones, los sueños, las frustraciones, el amor y los rencores detonados en un cañonazo, para dejar el asombro untado en los ojos del público exigente de éste día.”

A continuación una muestra mínima de estos textos mínimos, de filigrana tan cuidada. Se vale repetir la lectura. La función puede ser grabada sin fines de lucro.

 

 

CUESTIÓN DE PRÁCTICA

 Aída López.

Nadie conocía el pasado del Hombre Bala; nadie supo que en sus inicios fue una bala perdida.

 

 

ESCAPE.

Armando Alanís

No fueron candados ni cadenas los que derrotaron al escapista, sino los brazos irresistibles de la contorsionista.

 

EL MAGO

Marcial Fernández

Su primer acto fue aparecer un conejo. Luego una paloma, un león, un niño, una manzana, un caballito de mar, un grano de sal, una flor… Y cuando al cabo de siete días el sombrero de copa quedó vacío, el mundo estaba creado.

 

 

EL ESCRITOR DE MINIFICCIONES

Adrián Aguilar

Amo narrar mis aventuras: de esas de rescatar doncellas de altas torres o destruir grandes organizaciones criminales; pero la verdad es que todos los días, después de trabajar saltando aros de fuego desde pequeños bancos, me encierran en esta jaula y no me dejan escribir.

 

 

PROMOCIÓN VÁLIDA

Luis Eduardo Alcántara

Se gratificará de manera adecuada, y sin ninguna clase de averiguaciones, a la persona que tenga en su poder el casco protector del hombre bala y lo regrese en condiciones funcionales al circo. El trato puede incluir dinero en efectivo, previa negociación entre las partes, si lleva también la cabeza del interfecto.

 

 

VENGANZA

Patricia Nasello

Despechado ante la indiferencia de ella, el domador ordena a sus leones que ataquen. La maga, con sumo placer, hace de cada fiera un amante.

 

 

FUNCIÓN DE CIRCO

Alberto Muñoz

-¡Bravo, bravo! -gritaba y aplaudía entusiasmado, jamás había visto un león, un camello, un elefante-. Es increíble -dijo sorprendido ante las numerosas figuras que el hombre con sus manos proyectaba en el telón.

 

 

VENGANZA

 Laura Pérez Caballero

La mujer del trapecista estaba nerviosa, casi podía asegurar que su esposo la había visto besándose con el domador de trigres. El llegó a su lado con gesto amable y la tomó cariñoso por la cintura, haciéndola dudar. -Hoy actuaremos sin red -le susurró al oído.

 

 

INTERCAMBIO VOLÁTIL

Matilde Pons

Era tal su deseo por la Trapecista, que el Gimnasta decidió arriesgar el salto, el cual permitiría estar a su alcance. Olvidó que la joven iba a brincar al suyo. Sólo un instante fugaz entrelazaron sus manos.

 

ACTO FINAL

Édgar Omar Avilés

Tras secarse el sudor con el pañuelo, la concurrencia presenció cómo se ahogaba, impedido para respirar. Fue así como se supo que no era un charlatán: el mago, por descuido, se borró la cara.

 

 

EL VERDADERO DOMADOR

 Marcial Trujillo

La foca bebé miraba asombrada cómo su padre, con tan sólo tres movimientos de aletas, lograba que la gente que llenaba el circo le imitara.

 

 

HUMOR

 Paco Rubín

Menos su infancia, llevaba toda su vida trabajando en un circo de payasos. El día que falleció, todos se murieron de risa.

 

 

EN PRO DE LOS ANIMALES

Samantha Vaquero

Para mejorar la imagen del circo, el tigre se vio obligado a ser vegetariano, la mujer barbuda a depilarse, los payasos tuvieron que incluir rutinas con perspectiva de género y el elefante a bajar de peso. Ni con estos cambios pudieron contra la apatía

infantil.

 

 

LA CAÍDA

Ana Clara Muro

Nunca, en toda su carrera, el trapecista había tenido tantas flores en su cuarto. Ríe en secreto porque ahora nadie podrá quitarle la fama.

 

 

EL DOMADOR DE LEONES

Guillermo Ramírez

Lo único que no pudo domar fue el hambre del león.

 

 

PAYASO SONRISITAS

En forma de perrito, de gatito, de mariposa, el Payaso Sonrisitas se divertía haciendo figuras con globos a los niños antes de ampliarles la sonrisa con su navaja.

 

DECADENCIA DEL CIRCO

 Adriana Azucena Rodríguez.

Cada día estamos peor. La niña que se convirtió en araña por desobedecer a sus padres, creció y sigue desobediente. Acaba de tener trescientos bebés.

 

 

SUERTE DE ENANO

El enano llegó lejos. De recién nacido fue abandonado en la entrada de la carpa de un circo. Al crecer, su maestro dispuso que aprendiera todas las labores de su edad. Un día el propietario pasó a la dimensión desconocida y el hombre pequeño ocupó su sitio, al fin que el enano aprendió a trabajar desde abajo.

 

 

 

 

Vamos al circo se presentó en la sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, con la presencia de los antólogos y la lectura de un grupo de emocionados escritores, en una noche en que el cielo hizo su propio truco, cayeron gotas de lluvia y también besos al amanecer.

 

 

Vamos al circo. Ficción Hispanoamericana. Monsreal, Agustín; Sánchez Clelo, Fernando. Antólogos. Benemérita Universidad de puebla.