Alexis G. Berny

En días pasados dio fin, en el Museo del Palacio de Bellas Artes, la exposición: “ROJO MEXICANO, La grana cochinilla en el arte; El pigmento de México en el arte mundial”. Fue una muestra de la importancia de la grana cochinilla en el Arte, la Ciencia, la Economía y la Sociedad para México y el mundo.

El evento resultó todo un éxito; duró del 10 de noviembre del año pasado al 4 de febrero del presente, tuvo un gran número de visitantes diarios, llenos totales y largas filas durante los fines de semanas y días feriados, así como horarios extendidos en sus últimos días.

Si bien la exhibición, aunque interesante y, hasta cierto punto, un orgullo nacional resultó en un principio medianamente agradable, por los textiles, lienzos, antigüedades y cuadros originarios más dignos de anticuario o de un museo de ciencia e historia que de Bellas Artes. Sin embargo, dejaron lo mejor para el final: luego de conocer que la grana cochinilla fuera ricamente utilizada y valorada por los grandes maestros de siglos pasados como: Tiziano, Tintoretto y Rubens, por mencionar algunos, finalmente emergieron, desde la opacidad del color Marsala, artistas de la talla de el Greco, Van Dyck, Renoir, Van Gogh, entre otros; dándonos una muestra de lo que significó en sus tiempos este pigmento de origen mexicano. Finalmente remataron y nos sumergirnos en una lúdica instalación de la habitación de Van Gogh que atesoraremos en nuestras fotos “pa´l feisbuk”. Sin temor a equivocarnos, ha sido ésta una de las grandes muestras que hemos tenido recientemente en nuestro país y que esperamos se sigan repitiendo.