¿Tú hombre, tampoco quieres más violencia contra la mujer?

Débora Hadaza

Este tema lo tengo atorado desde hace buen rato. Yo no soy una experta, no soy psicóloga, ni activista, ni médico, sólo soy una mujer. El tema de los feminicidios, desapariciones de mujeres, agresiones sexuales y acoso, la trata de blancas, es algo que a veces siento que me aplasta y no sé cómo digerir. La burla que muchos hombres hacen de esto, la facilidad con que se emiten juicios degradantes que revictimizan a las víctimas, lo facilón que les es encontrar en las víctimas el origen de su propio ataque; es algo que ya no soporto, mi capacidad de tolerar la estupidez machista ya se acabó.

Pero yo creo, quiero creer, que sí hay esperanza, que hay hombres asqueados y dispuestos a parar esto, desde su capacidad, su competencia, su pequeño mundo que son ellos y su familia. Hace alrededor de un mes fui a una conferencia informativa sobre el modus operandi de la trata de blancas. Me dio horror saber que el 90% de las victimas son cooptadas bajo su propia voluntad. Ellas deciden irse, ellas se van voluntariamente con alguien que les hizo creer que las quería. Pregunté si había un perfil que englobara a las victimas, y para mi sorpresa no fueron características físicas, nivel socioeconómico o educativo, sino este: son mujeres con muy baja autoestima y con extrema naturalización de la violencia; la especialista añadió es el perfil del 70% de las mujeres mexicanas.

Esta misma especialista dio una serie de acciones preventivas tanto contra la cooptación de blancas como contra la violencia hacia la mujer. Yo estuve a punto de apagarme porque pensé que iban a ser las estúpidas e inútiles recomendaciones de siempre: no salgas tarde, no salgas sola, no vista de tal o cual manera, etc. Cosas que todo mundo dice aunque sabe que es tan inútil como decirle a alguien: “para que no te maten mantente muerto”.  No, sus recomendaciones fueron como música para mis oídos porque no fueron paliativos sino que se fueron contra la raíz de la baja autoestima, y contra la raíz de la naturalización de la violencia. No las recuerdo puntualmente pero iban más o menos así.

  1. Comunicación: Desde que son niñas, (también se aplica a los niños varones), háblales de lo que está pasando, agáchate a su altura, hazles saber que son dignos de saber las situaciones de su familia y el mundo. Escúchalos, y hazles saber que sus opiniones y pensamientos también son válidos, hazles saber que te pueden decir cualquier cosa, que nada de lo que te digan esta mal, que te pueden contar lo que sea que les parezca importante. No cortes la comunicación, no les preguntes ¿cómo te fue en la escuela? mientras ves el futbol o el celular, o de pasada nada más para cumplir con la pregunta, que ellos sepan que en realidad te importan.
  2. Confianza: Que ellos sepan que pueden ser quienes son contigo, que no tiene que esconderse, que son dignos de respeto. Que las reglas y disciplinas que les pones tengan sentido para ellos, no se trata de perder la autoridad sino de hacerles ver que eres una persona racional y que los tratas como seres racionales, que no atentas contra su persona, contra su dignidad.
  3. Ayúdales a trazarse propósitos: que no vivan sin una meta. Desde terminar con buenas calificaciones el año escolar, aprender a bailar, pintar, nadar, etc. Descubre con ellos sus fortalezas, enséñales lo importantes que son, enfócalos hacía ellas. No les impongas tus metas, no les des propósitos no realistas, no los dejes vivir sin propósito. Guíalos para que esas metas a corto y mediano plazo puedan construir un propósito, un destino de vida.

¿Qué tiene que ver todo esto con evitar la trata, o la violencia contra la mujer? Todo. Si ell@s se saben escuchad@s y valorad@s no van a estar buscando desesperadamente alguien que l@s escuche, alguien que pretenda hacerl@s sentir importantes. Si tomamos en cuenta que la mayoría de los abusos sexuales se dan entre familiares y gente conocida, y que la mayoría de ellos se mantienen en secreto, que les enseñes a comunicarse contigo es vital.

Si les das confianza -este tipo de confianza- también les enseñas a tenerse respeto. Me dolió muchísimo el caso de Damaris, -la muchacha que fue encontrada muerta en el closet de su novio-. En los testimonios de la familia a la policía dijeron que hacía tiempo el novio la había agredido físicamente, que ellos lo supieron pero que después de que él les prometió que no lo volvería hacer estuvieron de acuerdo en que ella mantuviera esa relación. ¿Qué grado de naturalización de la violencia es necesario para que la muchacha regresara con un golpeador, y para que los papás aceptaran una promesa como “garantía” de seguridad? Si tú papá golpeas a tu mujer, si golpeas, humillas, ridiculizas, chantajeas a tu esposa y a tus hijos, cómo esperas que se defiendan ante los abusivos afuera, cómo esperas que tu hija no vea normal que el novio le deje moretones, la humille, la controle, la insulte, la golpee, la mate? Darles confianza les puede salvar la vida.

Si tú les enseñas a trazarse metas, a saber de lo que son capaces y a dedicarse a ello no van a perder sus planes -sus planes no tus planes- por los de un desconocido. Si les guías y respaldas su pasión ¿por qué dejarían de crear, ganar, bailar, vivir por lo que aman para seguir la pista de quién sabe quién? ¿por qué se irían a seguir el plan de otro cuando tienen su propio plan?

Quizá como papá, o mamá, sientas muy difícil cambiar para lograr esto, pero si no lo intentas no te atrevas a juzgar a una mujer golpeada, no te atrevas a juzgar a una mujer violada, no te atrevas a hablar sobre lo que deberíamos hacer nosotras para mantenernos vivas. Si no haces esto por tus hijos, no tienes derecho a juzgar un mundo del que eres parte de su mal.

Podría también gustarte...