Ateo gracias a Rius

Alexis G. Berny

Rius
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En esta ocasión fui al Museo del Estanquillo, en pleno centro histórico de la CDMX, esta vez para ver la exposición “Queremos tanto a Rius” conmemorando un año de su fallecimiento, el pasado 7 de agosto del 2017; en él se rinde a manera de homenaje con 230 obras, del maestro cartonero y otros moneros, algunas de ellas, alrededor de 100, inéditas.

En esta muestra gráfica, además de la obra del maestro como caricaturista, podemos ver un mayor aspecto personal y conocer más sobre su faceta artística, poco vista, con trabajos en pintura, acuarela y collage. También podemos contemplar, alrededor del historietista mexicano, a artistas de la talla de: Francisco Toledo, Rafael Barajas “El Fisgón”, Abel Quezada, Rogelio Cuéllar, Alejandro Magallanes, Rapé, Dr. Alderete, José Hernández, Antonio Helguera y Citlali del Río (hija del artista), entre otros, que reflejan, en algún aspecto, el sentido de vida y obra del gran Eduardo del Río.

Conocer a Rius, su humor y su dibujo es recorrer la historia contemporánea de nuestro país y el mundo; desde la perspectiva aguda de la crítica inteligente, de la oposición y no de la postura o pose política; de la autonomía del libre pensador; de la rebeldía de espíritu y de juventud; de la protesta justa; de la lucha constante, del riesgo permanente, de la resistencia al sistema y la supervivencia exitosa. Conocer a Rius y su legado nos permite comprender el pensamiento colectivo y la cultura del mexicano, no porque él la haya inventado sino porque él, mejor que nadie, logró representarla. Los cartones y personajes de Rius, son la esencia y síntesis del típico mexicano, su inconsciencia y su relación, en un México que se repite a sí mismo, una y otra vez, como un cuento eterno del que no logra aprender a salir. Allí están Los Supermachos y Los Agachados en cada pueblo y en cada esquina de cada ciudad, ahí van, recreándose y perpetuándose. Pero también allí, surgen los Chamucos y los hijos del averno, con sus sátiras y parodias, para proteger al desvalido y combatir al opresor, en una suerte de antihéroe popular que nos educa y enseña a pensar.

Al terminar la visita, no resta más que agradecer al maestro por su vasto y prodigioso trabajo. Sin duda alguna, esta es una de esas exhibiciones obligadas e imperdibles, especialmente, para los jóvenes, sobre todo aquellos que quieran dedicarse a las artes, las comunicaciones o a las ciencias políticas.

La exposición se inauguró el 7 de julio en el Museo del Estanquillo, ubicado en la Calle Isabel la Católica 26, Col. Centro, Cuauhtémoc, CDMX, y permanecerá hasta el 7 de octubre, con entrada libre.

Agradezco a las autoridades del museo por las facilidades otorgadas para la elaboración de esta nota.

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