Antonia Lara: “El Bosque Chileno es un aporte a la identidad de Chile”

Planeta sostenible*

La joven ilustradora coterránea se hizo cargo de plasmar en este nuevo trabajo de Planeta Sostenible el pensamiento del poeta respecto a la naturaleza austral y su admiración por ella, a través de distintos dibujos de figuras humanas, arquitectónicas y principalmente de especies de la flora y fauna de nuestro país, las que buscan acompañar los textos extraídos de las memorias de Pablo Neruda conocidas como “Confieso que he vivido”.

Pasaron muchos años entre la publicación de las memorias del premiado poeta Pablo Neruda conocidas como “Confieso que he vivido” y el debut de la joven ilustradora chilena Antonia Lara, sin embargo, el paso del tiempo no impidió que ella volcara toda su experiencia en el dibujo de especies y encontrara inspiración en los textos del Premio Nobel, al contrario, a la hora de dibujar la fauna nativa reforzó su talento e interpretó con una mirada personal cada uno de los protagonistas del libro. Así nació El Bosque Chileno, una muestra de la frondosa, húmeda y recóndita naturaleza austral del país, bajo el sello de Planeta Sostenible. 

Respecto a cómo se originó esta colaboración, Lara cuenta que gracias a su contacto con la Fundación Neruda se topó de manera fortuita con Planeta Sostenible: “Me motivó usar este maravilloso texto de Neruda para una tremenda oportunidad de crear material de nuestra flora y fauna sureña, además que mezclar poesía e ilustración es un golpe a la sensibilidad y siempre había querido explorarlo”. Agrega que “creyeron en mi trabajo como yo creí en el de ellos y creo que fue realmente fructífero, se generó una relación de respeto y admiración, un resultado que para mí resultó increíble”.

La dibujante naturalista egresada del Duoc UC confiesa el amor que siente por la naturaleza y el porqué le interesa difundirla en base a su visión particular: “La vida silvestre, desde una parte más espiritual, se cruzó en mi camino y mi obra es la consecuencia de varias cosas, entre las que puedo destacar está aportar con mi granito en este planeta y dar herramientas visuales para alucinar con lo que yo alucino, la naturaleza chilena que debemos conocer, querer y proteger”.

Recuerda que su carrera comenzó junto a su proyecto de título llamado Támaro y la vasija originaria, un cuento para niños y adolescentes en el que se recalca la importancia del entorno natural y enfatiza una disposición ética que permita al ser humano armonizar con él; seguido de la realización de ilustraciones científicas y representativas de cetáceos, mamíferos y aves para una guía de avistamiento orientada a Caleta Chañaral de Aceituno patrocinado por el FPA (Fondo de Protección Animal) y la creación de láminas de aves y mamíferos para Atacama Ilustrada, proyecto que contó con el apoyo del Fondart en 2014. Antes de tomar El Bosque Chileno se dedicó a Ta i te manaú ki te mata mu’a, trabajo audiovisual ilustrado junto a Pablo Seward, antropólogo de la University of California.

Seguidora de los ilustradores chilenos René Olivares, Claudio Romo y Francesca Mencarini y de los extranjeros Edwin Ushiro y George Boorujy, recalca que los admira por su autenticidad y por no caer en la moda. Considera de vital importancia lo expuesto anteriormente y que ahí radica su diferencia con el resto, ya que no busca tener el mejor perfil de Instagram ni hacerse esclava del marketing, “tengo un estilo que sale solo, pero intento no atraparme, intento lograr hacer de todo, geografía, rostros, figura humana, especies de fauna, flora, etc. Me interesa conocer y saber cómo son las cosas que dibujo, sin copiar, lo que hace el que el trabajo sea más lento, entonces investigo cada elemento, cada curiosidad por el entorno, esa es mi principal virtud, ilustrar lo que tengo en mi cabeza inspirándome en el planeta Tierra”.

Su trayectoria le valió para completar una difícil tarea, la de llevar al papel los pensamientos y percepción de Neruda sobre El Bosque Chileno: “La primera ilustración fue la de la casa de Isla Negra, que es la que aparece primero en el libro, nació compleja porque teníamos la misión de darle otro tono del que se tiene recuerdo, tenía que lograr la nostalgia y la tristeza, que es la línea que tiene el resto de la obra, la que considero muy potente y llena de contrastes. Después de varios intentos, Salió y salió bien, me siento súper satisfecha”, comenta.

En cuanto a la controvertida figura del escritor, la ilustradora dice que solo ha visitado el “canto general”, su lado místico, su relación con la naturaleza, su manera de habitarla, sus viajes a través de ella, “esa parte que se configura como un aporte al imaginario de Chile”, subraya. No obstante, su trabajo en este proyecto también trajo enseñanzas: “ahondé en la ilustración, porque ilustrar un libro te exige mucho, sobre todo uno que sabes que tendrá visibilidad por el solo hecho de ser de Neruda. Por eso exploré y saqué todo lo que tenía en mi interior, desde la capacidad de hacer ángulos exagerados hasta mi conocimiento de las especies”, argumenta y añade que “pude ver, finalmente, mezclado mucho de lo que he aprendido durante todos estos años y me gustó el resultado, además, como enseñanza, reafirmé la importancia de la buena poesía, cómo te puede transportar a lugares y sentimientos ya sentidos con simples y pocas palabras”, cuenta.

En cuanto a la importancia del nuevo trabajo de Planeta Sostenible, Antonia Lara señala tres razones por las que toda persona debiese contar con un ejemplar en casa: “Porque es una prosa poética maravillosa y nos acerca a esos bosques, porque es un aporte a la identidad de Chile y porque niños y adultos se lo pueden topar y hacer un click interesante”, argumenta.

El libro se puede adquirir en las principales librerías del país y en la tienda virtual de Planeta Sostenible, ingresando al siguiente enlace.

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*Texto recibido vía e-mailing.

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