A pedazos

© Raymundo Manzarez

Raymundo Manzanarez

A PEDAZOS

El mundo se cae a pedazos

y tú te fuiste

en el primer trozo.

El mundo se cae a pedazos

y ya no hay morada  que habitar

ni caminos que recorrer

ni campo que sembrar

ni suelo que pisar

ni versos que escribir

ni palabras que pronunciar.

ni agua que beber

El mundo se cae a pedazos

y saltamos de un duro escombro

a otro que se quiebra.

El mundo se cae a pedazos…

y las almas se desgajan.

                          (V. Oct. 2014)

DESPEDAZADO

Ya no es el mundo

el que a pedazos cae;

ya está despedazado,

los buitres lo devoran;

soy ahora yo, quien se fragmenta,

se despedazan mis pies

desde afuera,

mostrando la estructura

endeble, mal trazada;

el agua de los charcos

se filtra por mis plantas,

los chicles exprimidos

se adhieren a mis metatarsos,

se hace difícil andar.

La piel que me envuelve

se luye cada día

más que el anterior.

Mi sonrisa ya perdió

un par de dientes,

los que aún restan

han olvidado el brillo.

Mi vejiga yace encogida,

sin recato alguno,

es bolsa en que poco cabe;

que frecuente importuna.

Los pulmones ennegrecen.

¡A pedazos caigo!

y es tan impropio andar así

cuando en el mundo, despedazado,

cada fragmento disperso

se disfraza de unidad:

De cosa completa.

El mundo roto

se toma la molestia

de las apariencias guardar.

                                  (V. Oct. 2014)

BAILADORA

Tras la cadencia estallada

Ella transgrede los aires

Con su calor corporal,

mueve la pelvis con furia

que la conciencia enceguece,

su pecho feroz ataca

las prisiones que lo agobian

y en la curva de sus hombros

ya se deslizan furtivos

los tirantes muy delgados

que hacia los brazos  se vierten,

sus celestiales esferas

aprisionan la mirada

y resecan estos labios

porque de su piel no sorben

el sudor que a hilillos mana

en serpentino vaivén.

Esta noche he descubierto

que su candente estructura

hace fricción que construye

el calor que nos envuelve

y que lubrican al viento

los incandescentes líquidos

que fluyen incendiarios

de su cuerpo tan ardiente.

Esta contienda tremenda

ella realiza impiadosa

mientras en su frenesí

mi respiración exalta

y mi cerebro aniquila.

                             (V. Oct. 2014)

Ray Manzanárez

Desde LA HOJA D RAYM #7 y el libro GV #0.

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