El entorno digital en el mundo editorial: una visión

Angélica Aguirre (Etérea Editorial)*

La máquina tecnológicamente más eficiente

que el hombre ha inventado es el libro.

Northrop Frye

Vivimos tiempos de innovación, experimentación y cambio que permean diversos ámbitos, entre ellos el de la producción de libros. El contenido digital ha generado una disrupción —en especial en cuanto a alcance y disponibilidad— que, en cierta medida, está contribuyendo al fin del monopolio editorial. Este contenido digital en auge se caracteriza por su permanencia: no se agota y es accesible a nivel global. Ofrece la posibilidad de ser actualizado constantemente y de incluir mucho más que texto e imágenes, además de la interacción y la opción de compartir. Contrario a la visión del formato impreso que contempla la escasez al estar restringidos a un tiraje determinado, el formato electrónico podría decirse que alude a la superabundancia: es viable, por ejemplo, regalar mil ejemplares sin que eso implique pérdidas.

Un elemento crucial que podemos detectar en el libro digital —en particular el enriquecido— es la intervención activa del lector, quien podría decirse pasa a ser un usuario (concepto más amplio) y el libro deja de ser un producto para convertirse en un servicio. Los e-books enriquecidos pueden ser concebidos como artefactos y el lector-usuario interviene en el desarrollo de la historia.  De esta manera, el entorno digital ha gestado un nuevo lector al que contempla como un ser social y móvil que busca otras formas de relacionarse con sus pares al compartir contenidos. Por poner un ejemplo, el dispositivo de lectura Kindle, de la tienda Amazon, permite compartir en redes sociales las frases resaltadas en un e-book, lo cual favorece la conexión entre lectores de un mismo libro e, incluso, con el autor. Todo ello influye, por supuesto, en cambios en el flujo de producción y en los modelos de negocio. Resulta absurdo trasladar las reglas del mundo físico a la producción digital, al tiempo que resulta imperativo hallar nuevas rutas de comercialización. Es en este marco en el que comienza a cobrar mayor relevancia la alternativa de la autopublicación.

En Etérea Editorial aspiramos, precisamente, a reinventar un modelo de negocio que favorezca tanto a autores como lectores. Deseamos que el autor goce de un mayor porcentaje de las regalías por su obra o la totalidad de ellas; en tanto, indagamos cuál sería la mejor forma de contar una historia a fin de que los lectores tengan acceso a contenidos diferentes y originales. Asumimos que en este entorno digital el editor debe seguir cumpliendo los mismos roles: producir, seleccionar contenido, potenciarlo y darle visibilidad. Pero también debe integrar nuevas habilidades relacionadas con la tecnología y los modelos de negocio. Estamos conscientes de ello y del rigor que debe permanecer en cuanto a la calidad en contenido, desde texto e imagen, hasta audio y animaciones.

Hace tiempo nos maravillamos con la edición electrónica del poema “The Waste Land”, de T.S. Eliot, un app que incluye la opción de escuchar la poesía en voces de distintos personajes, además de la del autor, así como acceder a bocetos originales, hacer comentarios y hasta ver un performance. Hoy, aparte de seguir ofreciendo los servicios editoriales que cualquier autor pudiera requerir y de producir y publicar e-books exclusivamente de texto, estamos buscando concretar proyectos más ambiciosos que impliquen una manera innovadora de contar una historia u ofrecer un contenido. 

Conscientes de la importancia de las fusiones o colaboraciones, deseamos unir voluntades con autores, editores, programadores y lectores que, como nosotros —si bien no dejamos de reconocer el valor del libro impreso—, estén dispuestos a trascender los límites del papel.

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