Los que no gustan de leer

Estefanía P. Licea  (Iniciativa Macondo)*

El ser humano es el ser más creativo sobre la tierra, numerosos avances científicos y tecnológicos han destacado por su impacto en la mejora de la calidad de vida. Sin embargo, el libro es sin lugar a duda, el mejor invento jamás creado por él. Los libros son la gran memoria del mundo, donde se plasma su evolución y sus más grandes creaciones. Un libro ha tenido el poder de dominar pueblos enteros, crear civilizaciones, iniciar guerras, salvar vidas, inspirar movimientos y cambios sociales de gran trascendencia.  

Pero ¿por qué tanto alboroto por que la población lea o no? La respuesta es simple: José Vasconcelos decía que la cultura engendra progreso. Ante las inmensas oleadas crecientes de violencia a las que nos enfrentamos como país, la lectura pudiera ser la clave para la generación de un cambio, para el progreso tan ansiado y requerido en nuestra nación. Una población que lee es una población que cuestiona, se involucra, exige y genera cambios. La lectura hace individuos más empáticos al presentar diferentes escenarios sobre una realidad y al poner en contacto al lector con las emociones de otros. Asimismo, genera un pensamiento crítico y analítico, lo que favorece la objetividad; leer ayuda a la resolución de conflictos y a una mejor toma de decisiones, acrecienta la imaginación, el léxico, entre muchas cosas más. 

Esto, nos pone ante un gran reto: reeducar a una población completa inculcando el gusto por leer y por consumir literatura de calidad.  Para ello, es necesario lograr una sinergia entre los agentes involucrados: escritores, editores, gestores culturales y lectores. Resulta prioritario establecer un trabajo colaborativo en el que se derriben las barreras imaginarias levantadas en torno a los libros, permitiendo que los lectores tengan un mayor acercamiento a los escritores, pero no solamente en espacios destinados a los libros como las Ferias del Libro, las Bibliotecas o los Foros Culturales; también hay que levar a los escritores a lugares más accesibles y comunes para las personas que no tienen un acercamiento al mundo editorial. Es decir, que nuestro objetivo no es llevar público a espacios lectores, sino,llevar escritores a espacios públicos, como plazas y escuelas. Así, se rompe el primer muro en el que se piensa que ese tipo de actividades es para gente selecta y le damos a las personas la posibilidad de ver de cerca a los autores, convivir con ellos y enamorarse, con mayor facilidad, de los libros que ofrecen. 

Otra propuesta es presentar los textos de una manera mayormente llamativa, rompiendo la solemnidad que enmarca las presentaciones, haciendo uso de recursos visuales como el teatro, las artes plásticas y las producciones audiovisuales, lo que, a su vez, genera como efecto secundario el fortalecimiento de la escena artística en general y la colaboración con otros hacedores del arte, teniendo un mayor impacto en la sensibilización de las personas. 

Como propuesta final, llegar siempre a los niños. Los niños son los futuros grandes lectores y escritores. Educar a un niño resulta más sencillo que reeducar a un adulto y resulta importante considerar que en las edades más tempranas, los pequeños son altamente receptivos a la nueva información. Para captar la atención de un niño y lograr arraigar un gusto por la lectura, se sugiere implementar actividades de cuenta cuentos, situaciones lúdicas donde ellos se involucren en la creación y desarrollo de historias, talleres adaptables a diferentes edades donde se les permita tanto leer como escribir. Sembrar la semilla lectora en los niños de nuestro país, nos permitirá cosechar adultos mayormente críticos, informados y agentes de cambio social. 

Los que no gustan de leer, es porque aúnno se han topado con un libro que les enamore y esa es la tarea, ayudar a las personas a encontrar ese libro que les cambiará la vida. 

*Tomado de Antología BABEL 2018

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