Natalie

Omar Nieto

Quiero escribir una historia sobre la distancia. Sobreel océano de montañas que nos separan, pues sé muybien que una cordillera de agua me quita el aliento de tu boca.

Nunca sopló bonanza el Céfiro.

Hay gran misterio entre nosotros porque sólo pode-mos encontrarnos en nuestra imaginación, es como estarciego, sabiendo que hay allí un mundo afuera. Joyce decía de un ciego: “¡Pobre muchacho! Un verdadero niño. Horrible. Realmente horrible. ¿Qué sueños puede tener, no viendo? La vida es un sueño para él”. Como un niño estoy, a kilómetros ha. No pienso vivir desgracia alguna, porque soy capaz de imaginarlas… Ahora tú, tapando mi boca con tu boca, boca…

¿Alguien sabe de mi impotencia al saber que detrás de tu pluma, una mano acaricia tu cabello? Rubio, onduladoy perfumado, como en las salas de los antiguos reyes. Reyes antiguos respirando el alma de sus doncellas, quedanzan como números, corazones sin dueño. Miradas palpitantes, volátiles del rey; cárcel para los trémulos senos, pequeños. Él señor de todas. Yo sí lo soy de ti, infinitos átomos de agua y arena separan mis dedos de tus cabellos, a kilómetros, miles, de distancia.

Nunca he visto volar de noche a las aves. No he visto tu rostro desde aquella vez— y como a las aves en el nocturno-, sé que ahí está, igual de hermoso tu vuelo, una mujer anónima que amo. Y que un ponto me arrebata.Contradanza de las aguas. En medio del aluvión y laespuma, las olas mueven la proa; borracha la popa, no acabo esta carta.

Gira, gira, humedece el surco; el papel negro, de China; canales de tinta, a veces rojos de tu cuello que muerdo y que me regala un pequeño hilo de ti; la tinta dice mi nombre en este amate amarillo europeo.

Ay, imploro saber cómo hacer el amor a una mujerincorpórea, piernas delgadas, voz susurrante que rompeel tímpano: cómo rebotar las palabras en mármoles colocados de forma cardinal. Vacío. Natalia. Al menos tienes nombre.

La bujía se apaga. Olor a roble, viejo, carcomido, humus; tinta negra. Tintero, pluma, papel; ¡oh, cómo huele el papel!; ojalá tú olieras a corcho. Busqué en tus ojos mi destierro y ya en la playa, A tientas sobre la arena, me arrepentí de haberte dejado buscando nuestro futuro. Nuestro futuro eres tú. Ahora, lejos, el crepúsculo seca mis ojos. El astro refleja monstruos anaranjados en la tierra, filtran las figuras de madera esta balaustrada,de la casa a la que he llegado, desde donde te extraño,muriendo índigo el mar.

Hace un par de años dejé de verte: son siglos de caminar sin alcanzar la montaña próxima. Tus cartas son besos sobre tu cuello delgado que descubres para mí comosi se tratara de regalar todo tu ser. Ya no te estremezcas cuando araño tu espalda pues herirte no quiero, una pintura de Della Francesca o de Delacroix temo rasgar y condenarme entre los sin fe de Dante. Sangre francesay española imploro, regresen al punto de la concepción, porque tal vez no estoy preparado y muero por ver turostro que sonríe con mi regreso.

Dices que te has puesto fea; piel como rosa que se va, para dejar en su lugar a una sonrisa definitiva que hiela la piel: ¿para qué quiero tu lozanía, si tengo tu espera? “Fea, ninguna mujer cree serlo (excepto tú); Amor, mintamos y seamos hermosas, que mañana moriremos”. Otra vez Joyce. Las verdades que dice en su planeta interior de una Dublín que vive en todas partes. Guardas tu belleza como niño en el regazo. Me dices eso para que rediseñe tu forma con mis manos: “Con mis dedos que son lápices, ¡que Dios, cómo han cambiado en todos estos años!”

Que la suerte acorte nuestra distancia, que Él seapiade de quien tiene a su amor del otro lado del océano,de quienes tienen que imaginarse la piel húmeda, el llanto controlado y la melancolía en una risa, en unaspocas cartas que son como pieles tatuadas.

En la borda, en la noche, quién sabe cuáles y cuántos pájaros surcan con trémula luz la mar, reflejándose en los delfines que acompañan mi navío, veo yo también al cielo, estrellado hasta el mareo; como guerra del futuro con fuegos artificiales letales. Las estrellas suspendidas te esbozan, se burlan de mí; intento tocarte, pero sé ya—pues se sabe todo en estos tiempos— que Venus y las constelaciones están muy lejos de la Tierra. Viajo en un barco que asemeja una falúa de Egipto, despliego lasvelas y caigo en la voluntad del viento.

Una lámpara de aceite me acompaña, la luz que proyecta esta brea se escurre por la piel que transparenta la llama. Quiero tocarla pero está caliente; pienso que son tus poros. De un soplido desaparezco tu sombray sollozos se escuchan en mi camarote, en el cuarto queflota sobre las aguas. Mañana a tierra.

Hace unos días escuché una roca cercana en la noche. Se oían árboles mecidos por la fiebre del vientoy remolinos acechando las playas. Entonces recordé que cuando los dioses entran en concilio forman un murmullosemejante al que hacen las hojas de los árboles cuando soplan los aires, y en ese hálito escuché tu nombre.

Todo es como una gran burla del destino. Otra vez entrometiéndose en la vida de los mortales. ¿Crees que no he sentido a veces la irreprimible fuerza de dormir con otra mujer? ¿Crees que no lo he hecho? ¿Crees que no puedo verter aquí más preguntas?

¿Qué haces tú allá en casa? No estuve en ella para preñarte, teniendo la certeza de regresar. ¿Y si muero antes?

Tú no sabes lo que es sentir ansiedad.

A veces se me agolpa una diatriba en la cabeza, pero lacónicamente busco una salida, una señal, una razón, y lo que más me aterra, lo que más resulta avieso a milarga lucha con el mar, es que me hayas olvidado, perono creo que eso sea posible, pues recuerdo claramente las veces que cincelé mi nombre en tu vientre, aunque temo que el tiempo haya borrado esas tardes como si fuesen partículas de arena y mi nombre no exista más, porque tú has querido negarlo.

Acerbo es el destino, porque si supieras cuánto sufro (y sé cuánta falta te hago), pudiéramos estar tomados de la mano. No obstante coalescentes nuestras palmas, en la distancia no te siento, a pesar de aquellos días en que fuimos el centro de la Tierra.

Cuando nada más nos hacía falta.

Espero llegar antes de que desfallezcas por no verme.Fe tengo en que la puerta siga abierta, y no, como temo,que los pestillos estén echados y las ventanas selladaspor maderos. Y sea desde la balaustrada el lugar donde contemple cómo otro hombre torpe y cobarde, me roba el alma que arrastré por las arenas del Asia Menor y los mares del Norte.

Tal vez supongas que te he olvidado por las cartas que no recibiste, el Dragón se las tragó consumiéndolas con el aliento, pero si pudieses ver cuántas canciones te compuse y cuántas reglas vulneré y cuáles tablas ultrajé, hasta gritar tu maldito nombre de fuego que me lacera, sabrías cuánta desesperación se estrella sin poder hacerse añicos en la popa de mi barco.

Esas coplas tristes que te canto hicieron reventarsede dolor a más de uno y llegaron mis marineros a odiarme, porque en ellas veían a sus mujeres y a sus niños. Se alejaban de mí como si yo fuese el guardián de la Estigia que les exigía, con la mano al cuello, el peaje para soportar la muerte. Los marineros clamaban que callase. Pero, amor, siempre arrebolada la tarde, neguéque estuvieras viva para engañar un poco al dolor de ladistancia. Viva sí estabas: mis dedos no encontraban pared que los detuviera cansados de dibujarte en lamadera de esta nave rompiendo la sal, en medio del aluvión y la espuma.

Te suplico que seas real, que abandones esa obsesión de ser incorpórea. Te reclamo tocarme, para que no suponga que te he imaginado, porque Natalie, ¡hace tanto que no te veo!, que ya me es extraño hasta mi propio cuerpo. Tú sabías hasta mi despedida que no creía más que en la memoria que cincelaste cada vez que lanzabas tus caderas y cerrabas los ojos como para que mi mente jamás te olvidara —y nunca lo ha hecho—, ymuchas veces cuando reventaste tus labios para que yo introdujera mi voz en tus dientes y se fundiesen a mi lengua, roja también, queríamos forjar una nueva clase de rubí. Ay, pero tu cabello, siento cómo perfora mispalmas. Si ese sentimiento, que se amalgama en cada una de tus células emitiendo toneladas de ensordecedorasexclamaciones, se concentra en las imágenes de nuestro cuarto creando el arquetipo de nuestra especie. ¿Por qué nos han separado?, ¿por qué estamos tan lejos? ¿Por qué no nos hemos conocido lo suficiente para desplazar esta desazón de saber que existes en alguna nación impía, que no es la mía? ¿Por qué temo, Natalie, que si no apresuro la caminata para reconocerte con los ojos, te encontraré en cama de otro? ¿Por qué eres así: por qué no me esperas; por qué buscas mis ojos en las pupilas de otros y te acercas tanto a sus párpados que ellos llegan a pensar que los quieres: en una acción que no busca otra cosa que gritar que estoy ahí? ¿Es que no entiendes que no me olvidarás nunca?

¿Por qué la gente me tilda de loco, aunque sabe bien de lo que hablo? ¿Me ignoran porque nunca conquistaron ellos la misma hazaña? ¿Por qué misinceridad, mi transparencia, les pesa como realidadesplúmbeas?, ¿por qué la gente es tan cobarde? ¿Porqué no se atreven a conquistar el Éter, teniendo que incendiar Troya si es necesario?
El agua está cayendo y no ha parado de llover. El

viento empuja las nubes para obligar a las gotas del cielo a estrellarse en mi cara; parece que cada una de ellas contiene tu nombre; cada golpe tiene tu cara: las que estallan… tus labios: pozos de un desierto donde nunca ha llovido. Tu cabello siembra una trampa tapando minariz impidiéndome respirar y yo tomado de tu pecho. Situ espalda no fuera tan caliente, si no resbalasen de ellacascadas hasta una angosta cuenca, si no te extrañase tanto…

Y no sé si te merezcas estas palabras, pero esto has inspirado, y yo no sé si en la Historia alguna mujer ha comprendido al hombre que yace junto a ella y que sufre sabiendo que nunca estará lo suficientemente dentro… Yo abro mi pecho a las musas para que te castiguen si te encuentran, porque el único escudo que defenderá atu sutil cintura, a tus senos discretos que amamantan anuestro hijo inexistente, será creer que vivo, aunque ya no te acuerdes de cómo soy y menos de cómo siento: tu única arma para defenderte será declarar que el soplo que nos abrazó se conserva húmedo y que aún lo aspiras como si se tratara de un manto invisible de eucalipto yalcanfor.

Ahora me ciño a una barrica pues se acerca una tormenta. A mis hombres no les aflige porque piensan que la marea alta desaparecerá pronto, y yo tan lleno deterror…

¿Cómo sabré que sigues siendo esa mujer sensible tan parecida a mí? ¿Cómo sé que no ocultas tus sentimientos como todas? ¿Cómo negarás que has permitido que otro hombre haya estado contigo? Que haya tomado mi lugar, transformándote en alguien que no eres. Un hombre alque has otorgado tu anuencia…

Al bajar la cordillera te he visto en la lejanía. No necesito acercarme más: huelo en la brisa áspera tu impaciencia: vas de la mano de un hombre, cediendo la abertura de tu palma a lo áspero de sus dedos grandes y poco delicados, y veo que no estás cansada como yo y queno entiendes que al verte recuerdo cuando fuimos niños y aprendimos a amarnos, pues desde chicos aprendimos a odiarnos. Un rugido de tigresa por los cachorros quehundí en ti.

Hace tiempo que no escribo. Hace meses que te vide la mano de aquél y no tuve valor para seguirte yconstatar que me has olvidado. Me lo hubiese tragado si él lamiendo tu orilla provocara tu llanto y tu éxtasis: siconsiguiese un poema y un mapa de ti.

Tú puedes escribir sobre lo que estás arrostrando; pero yo puedo decir que me estoy desgarrando. Bebo del alcohol más barato que existe. ¿Por qué no me has esperado Natalie? ¿Acaso pensaste que no iba a regresar por ti? ¿Y qué harás con nuestro hijo? ¿Le pondrás el nombre de aquel hombre? ¿Tendrá él los ojos como yo? ¿Qué harás Natasha con un hombre que no amas? ¿Algún día te sentirás igual de fundida en un beso como cuando te quemabas con mis labios? ¿Si yo era tu fe, por qué te has perdido en la bruma? ¿Por qué me lastima el mundo, por qué me da náuseas? ¿Por qué jamás se han escrito estas cosas? ¿Por qué se han ocultado?

¿Quién te contará más historias en las que tú sabías las respuestas? ¿Por qué tú lector eres tan ajeno a este hombre haya estado contigo? Que haya tomado mi lugar, transformándote en alguien que no eres. Un hombre alque has otorgado tu anuencia…

Al bajar la cordillera te he visto en la lejanía. No necesito acercarme más: huelo en la brisa áspera tu impaciencia: vas de la mano de un hombre, cediendo la abertura de tu palma a lo áspero de sus dedos grandes y poco delicados, y veo que no estás cansada como yo y queno entiendes que al verte recuerdo cuando fuimos niños y aprendimos a amarnos, pues desde chicos aprendimos a odiarnos. Un rugido de tigresa por los cachorros quehundí en ti.

Hace tiempo que no escribo. Hace meses que te vide la mano de aquél y no tuve valor para seguirte yconstatar que me has olvidado. Me lo hubiese tragado si él lamiendo tu orilla provocara tu llanto y tu éxtasis: siconsiguiese un poema y un mapa de ti.

Tú puedes escribir sobre lo que estás arrostrando; pero yo puedo decir que me estoy desgarrando. Bebo del alcohol más barato que existe. ¿Por qué no me has esperado Natalie? ¿Acaso pensaste que no iba a regresar por ti? ¿Y qué harás con nuestro hijo? ¿Le pondrás el nombre de aquel hombre? ¿Tendrá él los ojos como yo? ¿Qué harás Natasha con un hombre que no amas? ¿Algún día te sentirás igual de fundida en un beso como cuando te quemabas con mis labios? ¿Si yo era tu fe, por qué te has perdido en la bruma? ¿Por qué me lastima el mundo, por qué me da náuseas? ¿Por qué jamás se han escrito estas cosas? ¿Por qué se han ocultado?

¿Quién te contará más historias en las que tú sabías las respuestas? ¿Por qué tú lector eres tan ajeno a este dolor? ¿Olvidarme en tu vientre? ¿Esto es lo que quieres? ¿Quieres todavía un pedazo de mí, no has conservado el que te di? ¿Qué has hecho de nosotros? ¿Te olvidaste de mí, de cuando me levantaba en la madrugada para verte dormir? ¿Quieres hacerme llorar, verdad?

Ya estoy afuera del aposento donde yaces con él.Traigo aún la camisa llena de salitre. Me pesa la boina y aún no me he afeitado. Huele a madera apolillada y los buques cruzan como ausentes de mí. Cebollas se cuecen en las casas calle abajo. Un niño de pocos meses llora en la oscuridad. En tu cama, cerca de ti y de él. Yo también lloro. Ya estoy en la puerta. No sé qué hacer, amor, tú, sólo tú, decide el final.

onieto75@hotmail.com

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