Don Juan de Lista

Daniel de Cullá

Mírale a don Juan de Lista
Que vive en la Calle José Ortega y Gasset

A la altura del no 50
Quien, a veces, en el Metro de Madrid Se pasa de la estación de Lista
Y llega a Diego de León.
Como él mismo dice:
-Tres vueltas le doy a mi polla
Y me viene una cordera blanca Una borra negra
Y una borra parda.
Hasta el día de hoy
Lleva enamoradas a trece mujeres: Castellanas, musulmanas, bolivianas Y esta última con la que está
Es una rumana
A las que solo da de su butifarra. Estas corderas, todas ellas
Han sido heridas en la guerra de la vida Y todas se sienten perdidas
Al haber parido
Pues son viudas o solteronas con hijos. ¡Qué bien las encandila él
Con su polla trujillana ¡
Él ni estudia ni trabaja
Pero como tiene un buen coche Que ellas mismas le pagan
Una insuperable planta de macho
Y tiene la polla por cama

Las atrae con sus romances
Sobre todo, cuando, les da en la frente Con la cayada.
Cuando pasan los días
Y las pobres mujeres ven
Que de él no sacan nada
Más que leche de calostros
Y alguna que otra guantada
Le abandonan o le dicen que se vaya.
Él se marcha orgulloso
Contento de ver cómo su polla
Sigue sana y viva como estaba.
De las bragas de todas ellas
Se ha hecho una zamarra
Y con esta última que sigue
“La Rumana”
Sigue con ella, valga la redundancia Porque ésta, con su polla Alumbra las calles de Móstoles donde viven Y la cañada.
-Cuéntame, don Juan de Lista
De esa moza que era hija
De unos señores que tienen en Tetuán Una tienda de juguetes
Y que fue parida para Dios.
-Mira que eres malo, Cachorrito
Pero te lo voy a contar una vez más:

Un día, en la estación de Metro “Tetuán” Tocándole el culo a una moza madrileña Aunque sus padres eran de Jaén
Y diciéndole: “Te chupo el coño y te le jodo” Ella, sonriendo, me dijo
Que me estaba esperando
Y que si el rey de mi corte de traje Quería gozar de su real palacio con pelos Tendría que ir con ella a misa de ocho Por la tarde noche
Que, después, me dejaría encoñarme
Y hasta separar los pelos con los dientes. -¿Y qué hiciste don Juan de Lista? -Pues ¿qué iba a hacer, Cachorrito?
Yo, que no creo en religiones ni políticas Y me paso el Estado y su Monarquía Por el forro de los cojones
Iba a buscarla a la Juguetería
Y, después de echar ella el cierre a las ocho Entrabamos a la iglesia Parroquia de Tetuán de las Victorias Donde ella oía misa y comulgaba
No sin antes recordarle yo
Con el dedo índice
Que mi farolillo la iluminaba Comulgando ella como una santa.
¡Lo que vale un buen polvo

Por una mala misa, Cachorrito¡
A su madre llamé “mi suegra”
A su padre “mi siempre amigo”
Y a una hermana más pequeña que tenía Le hice saber que por ella me corría. Más, cuando sus padres vieron
Que yo era un “don Nadie”
Y que sólo aportaba a la casa mi polla
El padre me mandó, con malos humos Adonde se fue el padre Padilla
“A hacer puñetas”.
Ahora, como bien sabes, Cachorrito Estoy con ”la Rumana”
Que es enfermera de un geriátrico
Al otro lado de Móstoles
A la que tú bien conoces
Hasta que ella espabile y se dé cuenta
De que mi pene es lo único que aporto a la casa Y triste y afligida me eche
Y yo siga viviendo de mi polla Mientras me dure dura
Porque sé que por ahí hay pardalas
Que la buscan, y me encuentran
Aun para ir a misa.
-Yo te digo don Juan de Lista
Que eres un figura
Y que mi polla será para ti

Como amiga.

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