El oficio de ilustrar para entender y divulgar – Cantadores de los Tuxtlas

© Alec Dempster

Alec Dempster

Al pensar en la palabra babel, viene a la mente la torre fantástica que pintó Pieter Brueghel el Viejo en 1563. Una edificación circular, al borde del mar, en un estado ambiguo de construcción y descomposición. Ilustra algo que existe en el imaginario popular y en el ámbito de un relato, pero contextualizado en su propia época. El mito habla de un momento primigenio de confusión y dispersión de pueblos y dentro de las múltiples alegorías que encierra la obra está la problemática urbanización de Antwerp en el siglo XVI. En el contexto del ‘Babel’, que celebramos en Pátzcuaro, enfocado a los procesos editoriales, se antoja la decadencia de la torre de Brueghel. Es una oportunidad para buscarnos en los pasillos inesperados de la ‘confusión’ de lenguas e ideas.

Durante por lo menos veinte años el arte me ha servido para conocer a México y divulgar sus tradiciones. Al concluir estudios universitarios regresé a México, lugar donde nací pero que conocía poco. En 1998 nació una pasión por el son jarocho que no mermó durante diez años. Se acumularon más de cien grabados para proyectos como la lotería jarocha y el cuento para niños La jarana de Mario.  A través de proyectos editoriales como estos encontré la manera de conjugar el grabado con el son, logrando un viejo afán de ser artista y músico

Después de diez años fuera de Veracruz, está en su etapa final un libro que se gestó hace dos décadas en Santiago Tuxtla. Se trata de divulgar una serie de entrevistas con sus respectivos grabados. Es el resultado de encuentros con músicos, cantadores y bailadoras que empezaron en 1999. En ese tiempo la presencia de personas mayores de setenta años en los fandangos era común en contraste con la presencia abundante de jóvenes en la actualidad.

Conversaciones, que en un principio fueron espontáneas y cotidianas, se documentaron con una grabadora portátil. Se solían dar durante clases informales que eran tanto charla como música y verso. Después, se hicieron entrevistas más formales con preguntas formuladas de antemano. El primer proyecto editorial fue una serie de discos compactos con el objetivo de conservar y difundir maneras de tocar que no necesariamente se estaban heredando a futuras generaciones. Para tal propósito se creó Anona Music con el fin de compartir el material. Las portadas, ilustradas con grabados, ayudaron a dar una imagen al proyecto. Este esfuerzo de editar discos precedió la creación de libros.

En 2006 se planteó hacer 30 retratos en linóleo. Participaron violinistas, guitarreros, bailadoras, jaraneros y cantadores. Cada grabado incluye una entrevista en que el retratado habla de su vida dentro del contexto del son jarocho. En un segundo plano de la imagen se incluye algo alusivo a lo platicado con cada persona. Por ejemplo, atrás de Feliciano Escribano hay una naranja gigante cortada a la mitad. En ese tiempo, el cantador vendía naranjas de puerta en puerta. Rodeando la cabeza de Leoncio Tegoma están los motivos de una baraja. Cuando lo entrevistamos ya no se dedicaba a la música sino a las artes ocultas.  Afortunadamente, en aquel entonces uno podía transitar solo los caminos hacia comunidades más apartadas con bastante tranquilidad. Ahora se tendrían que tomar ciertas precauciones.

Todos los participantes recibieron copias de sus retratos y se imprimieron versiones grandes que se colocaron en plazas públicas. La muestra se hizo con más éxito en el parque central de San Andrés Tuxtla donde algunos de los involucrados se reconocieron. Una parte de cada entrevista se colocó debajo de la imagen. El propósito fue de devolver algo a la comunidad y reconocer públicamente el labor de los participantes.

No fue hasta 2011 que se logró publicar una parte del proyecto en la forma de un libro. Probamos la modalidad ‘on demand’ de una plataforma que se llama Lulu. Ofrece una serie de plantillas para acomodar textos e imágenes de manera rudimentaria. Se incluyeron los treinta grabados con un fragmento de cada entrevista y una breve introducción. El resultado asemejaba un catálogo de la exhibición. Sirvió como ensayo, pero el libro tuvo poco alcance. Pocas personas daban con el libro en el sitio de internet y los costos de envío resultaban altos. Además, incluir solamente una parte pequeña de las entrevistas fue insuficiente. Sin embargo, hubo un resultado inesperado de la publicación. Alguien en California descubrió que uno de los músicos era tío abuelo que no conocía.

Se retomó el proyecto en 2018 al empezar la tarea de ordenar más de diez años de grabaciones resguardadas en unos cien ‘mini discs’. La intención era buscar la manera de difundir las entrevistas en su totalidad. Causaba tristeza darse cuenta que la mitad de los músicos habían fallecido. Se lanzó una convocatoria por Facebook solicitando ayudar para capturar parte de las entrevistas. Contemplar la totalidad de los textos resultaba apabullante. Tal vez por eso quedó parado de nuevo el esfuerzo editorial. Afortunadamente surgió la idea de editar un primer libro con un enfoque temático. Así se hizo más manejable la tarea. Decidimos dedicar el primer volumen a los cantadores exclusivamente. Entre ellos se tejen muchos vínculos que ayudan a crear un amplio panorama de una época culturalmente importante en la zona.

Para la etapa final toca volver a visitar a los que todavía viven y las familias de los fallecidos para tener su anuencia. También es necesario hacer una selección y ordenamiento de los textos. Se van a incluir versos recopilados en la zona y otros cantados por ellos en algunas grabaciones. También está por escribirse un texto introductorio. Teniendo una maqueta del libro hay que cotizar su diseño editorial y pensar en estrategias de financiamiento. Está sobre la mesa hacer una fondeadora como hemos hecho exitosamente en dos ocasiones anteriores para producir un disco y publicar un juego de lotería. Otra opción sería buscar apoyo institucional.

Las entrevistas dan cuenta de formas diversas formas de narrar y contienen parte de un valioso acervo poético. De un conjunto de voces se busca crear un documento que ayude a conocer la aportación de cantadores que marcaron una época en la región.

Al pensar en la palabra babel, viene a la mente la torre fantástica que pintó Pieter Brueghel el Viejo en 1563. Una edificación circular, al borde del mar, en un estado ambiguo de construcción y descomposición. Ilustra algo que existe en el imaginario popular y en el ámbito de un relato, pero contextualizado en su propia época. El mito habla de un momento primigenio de confusión y dispersión de pueblos y dentro de las múltiples alegorías que encierra la obra está la problemática urbanización de Antwerp en el siglo XVI. En el contexto del ‘Babel’, que celebramos en Pátzcuaro, enfocado a los procesos editoriales, se antoja la decadencia de la torre de Brueghel. Es una oportunidad para buscarnos en los pasillos inesperados de la ‘confusión’ de lenguas e ideas.

Durante por lo menos veinte años el arte me ha servido para conocer a México y divulgar sus tradiciones. Al concluir estudios universitarios regresé a México, lugar donde nací pero que conocía poco. En 1998 nació una pasión por el son jarocho que no mermó durante diez años. Se acumularon más de cien grabados para proyectos como la lotería jarocha y el cuento para niños La jarana de Mario.  A través de proyectos editoriales como estos encontré la manera de conjugar el grabado con el son, logrando un viejo afán de ser artista y músico

Después de diez años fuera de Veracruz, está en su etapa final un libro que se gestó hace dos décadas en Santiago Tuxtla. Se trata de divulgar una serie de entrevistas con sus respectivos grabados. Es el resultado de encuentros con músicos, cantadores y bailadoras que empezaron en 1999. En ese tiempo la presencia de personas mayores de setenta años en los fandangos era común en contraste con la presencia abundante de jóvenes en la actualidad.

Conversaciones, que en un principio fueron espontáneas y cotidianas, se documentaron con una grabadora portátil. Se solían dar durante clases informales que eran tanto charla como música y verso. Después, se hicieron entrevistas más formales con preguntas formuladas de antemano. El primer proyecto editorial fue una serie de discos compactos con el objetivo de conservar y difundir maneras de tocar que no necesariamente se estaban heredando a futuras generaciones. Para tal propósito se creó Anona Music con el fin de compartir el material. Las portadas, ilustradas con grabados, ayudaron a dar una imagen al proyecto. Este esfuerzo de editar discos precedió la creación de libros.

En 2006 se planteó hacer 30 retratos en linóleo. Participaron violinistas, guitarreros, bailadoras, jaraneros y cantadores. Cada grabado incluye una entrevista en que el retratado habla de su vida dentro del contexto del son jarocho. En un segundo plano de la imagen se incluye algo alusivo a lo platicado con cada persona. Por ejemplo, atrás de Feliciano Escribano hay una naranja gigante cortada a la mitad. En ese tiempo, el cantador vendía naranjas de puerta en puerta. Rodeando la cabeza de Leoncio Tegoma están los motivos de una baraja. Cuando lo entrevistamos ya no se dedicaba a la música sino a las artes ocultas.  Afortunadamente, en aquel entonces uno podía transitar solo los caminos hacia comunidades más apartadas con bastante tranquilidad. Ahora se tendrían que tomar ciertas precauciones.

Todos los participantes recibieron copias de sus retratos y se imprimieron versiones grandes que se colocaron en plazas públicas. La muestra se hizo con más éxito en el parque central de San Andrés Tuxtla donde algunos de los involucrados se reconocieron. Una parte de cada entrevista se colocó debajo de la imagen. El propósito fue de devolver algo a la comunidad y reconocer públicamente el labor de los participantes.

No fue hasta 2011 que se logró publicar una parte del proyecto en la forma de un libro. Probamos la modalidad ‘on demand’ de una plataforma que se llama Lulu. Ofrece una serie de plantillas para acomodar textos e imágenes de manera rudimentaria. Se incluyeron los treinta grabados con un fragmento de cada entrevista y una breve introducción. El resultado asemejaba un catálogo de la exhibición. Sirvió como ensayo, pero el libro tuvo poco alcance. Pocas personas daban con el libro en el sitio de internet y los costos de envío resultaban altos. Además, incluir solamente una parte pequeña de las entrevistas fue insuficiente. Sin embargo, hubo un resultado inesperado de la publicación. Alguien en California descubrió que uno de los músicos era tío abuelo que no conocía.

Se retomó el proyecto en 2018 al empezar la tarea de ordenar más de diez años de grabaciones resguardadas en unos cien ‘mini discs’. La intención era buscar la manera de difundir las entrevistas en su totalidad. Causaba tristeza darse cuenta que la mitad de los músicos habían fallecido. Se lanzó una convocatoria por Facebook solicitando ayudar para capturar parte de las entrevistas. Contemplar la totalidad de los textos resultaba apabullante. Tal vez por eso quedó parado de nuevo el esfuerzo editorial. Afortunadamente surgió la idea de editar un primer libro con un enfoque temático. Así se hizo más manejable la tarea. Decidimos dedicar el primer volumen a los cantadores exclusivamente. Entre ellos se tejen muchos vínculos que ayudan a crear un amplio panorama de una época culturalmente importante en la zona.

Para la etapa final toca volver a visitar a los que todavía viven y las familias de los fallecidos para tener su anuencia. También es necesario hacer una selección y ordenamiento de los textos. Se van a incluir versos recopilados en la zona y otros cantados por ellos en algunas grabaciones. También está por escribirse un texto introductorio. Teniendo una maqueta del libro hay que cotizar su diseño editorial y pensar en estrategias de financiamiento. Está sobre la mesa hacer una fondeadora como hemos hecho exitosamente en dos ocasiones anteriores para producir un disco y publicar un juego de lotería. Otra opción sería buscar apoyo institucional.

Las entrevistas dan cuenta de formas diversas formas de narrar y contienen parte de un valioso acervo poético. De un conjunto de voces se busca crear un documento que ayude a conocer la aportación de cantadores que marcaron una época en la región.



Ya me despido cantando
mis versitos de argumento.
Adios y dame la mano.
Me despido muy atento
porque soy como el verano
de mucho conocimiento.


(verso atribuido a Juan Llanos)

Altas y bajas, Antología BABEL 2019

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