¡A favor de la inacción!

©Ta Thimkaeo

Manel Costa

Cualquier momento es bueno para colocarse un sombrero sobre la cabeza o en cualquier otra parte del cuerpo; si bien, es bastante posible, que el esfuerzo realizado en esa acción limite y condicione el intento hipotéticamente siguiente, que tal vez, por su supuesta importancia, puede variar toda su futura existencia.

Esto quiere decir que tenemos que evaluar cada movimiento, que debe existir una tabla de valores para delimitar con exactitud las acciones superfluas que nos obligan a un derroche innecesario de energía.

Hasta cierto punto considero que el hombre debería moverse sólo en los momentos estrictamente necesarios, es más, las leyes deberían prohibir un gasto gratuito de tales energías.

La concentración de todas las energías humanas, perdidas por innecesarias, es muy probable que solucionara el problema energético mundial.

Todo esto nos llevaría a un ahorro considerable de alimentos, lo que, a la vez, implicaría una distribución alimentaria más equitativa entre la humanidad.

¡A la postre, nos sentamos! y que nuestro cerebro no ordene ningún movimiento sin antes haber estudiado y evaluado toda su productividad.

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