Arte en Cuarentena

Alexis G. Berny

Ya hace tiempo que me dedico exclusivamente al quehacer artístico; motivo por el cual, los últimos días de marzo me resultaron tan traumáticos como reveladores. En aquel momento me encontraba exponiendo en dos centros culturales, uno en la CDMX y otro en Cabo San Lucas, además de una galería en San José del Cabo y mi actividad permanente exponiendo, tres veces por semana, como miembro activo del Jardín del Arte de Los Cabos y dando clases de dibujo y pintura para grupos de niños y adultos. Sin embargo, y a pesar de conocer las noticias en otras latitudes no preví lo que ahora resulta tan evidente, llegó a México: el COVID-19 y con ello el comienzo de la cuarentena con sus respectivas prohibiciones; y, fue así como, en el lapso de una semana se cancelaron todas las labores culturales y artísticas y me quedé sin una sola de las actividades en las que participaba y en las que estaba por colaborar, como: El Festival de Arte en Todos Santos y un par exposiciones en la Ciudad de México.

De tal modo, comencé a platicar con muchos de mis amigos, compañeros, colegas, y diversos grupos de arte en los que participo sobre lo que iban a hacer durante su tiempo de confinamiento. Aunque las conversaciones y respuestas eran diversas e iban desde descansar, tomar vacaciones, dedicarse a asuntos familiares y domésticos, realizar pendientes, aprender cosas nuevas, hasta realizar proyectos o participar en convocatorias; la gran mayoría convergían en que resultaba un momento idóneo para la producción artística. Y aunque he de confesar que en primera instancia coincidí en la premisa, mi experiencia en los negocios me alertaba sobre el devenir pasando la contingencia, pues a un parón en la actividad no le sobreviene una reanudación normal de su acontecer sino que, siempre, le requiere de un mayor tiempo y esfuerzo. Motivo que me llevo a dar una video-charla gratuita de “Porque producir arte no es tan buena idea, en estos momentos, y ¡Qué deberías de estar haciendo!”…pero esa es otra historia.

Lo importante, en todo caso, es tratar de interpretar, objetivamente, lo que sucedió después. Y es que, paralelo al parón sobrevino, desde todos los rincones de la tierra, la saturación en la sobre oferta artístico-cultural y es así como, hasta la fecha, vemos, leemos y escuchamos manifestaciones de la cultura, en su mayoría gratuitas, de bellas piezas de arte ejecutadas lo mismo por grandes maestros que por principiantes amateurs, exposiciones virtuales, conciertos en línea, recorridos 3D, películas, series y documentales artísticos y relacionados; todo al alcance de la mano desde la pantalla del móvil y en la comodidad de la casa.

Parecería ser el tiempo ideal para la clase cultural, pero ¿cuánto de eso es real?, ¿cuántos de quienes vivimos y sobrevivimos de nuestro trabajo artístico estamos realmente trabajando, no produciendo, sino cobrando por ello?

El sector cultural, como casi siempre sucede, no sólo se vio gravemente afectado ante la contingencia, sino que además fue de los gremios que sufrió primera y directamente de los embates de esta situación extraordinaria al suspenderse las actividades de encuentro, masivas, de esparcimiento y recreativas. Por si ello fuera poco, además de la, ya cotidiana, lucha por la subsistencia (la exhibición, atraer al auditorio, llegar al público, conseguir cuórum, llenar butacas, cerrar la venta), hay que sumar los adeudos y el retraso en los pagos por parte de la Secretaría de Cultura, a quienes trabajan de la mano y para el sector público, y por si fuera poco el reciente anuncio al fin de los fideicomisos para el FONCA; y aunque, en lo personal, no soy partidario de las becas, los premios y la dadiva de recursos públicos al arte (pues desde mi perspectiva, el único interés de un gobierno por otorgar privilegios al sector cultural consiste en coaccionar su libertad de pensamiento, su liderazgo de opinión y su independencia de acción para el control de las masas), hay que reconocer que existen una buena cantidad de creadores, artistas y colectivos, así como otros gremios que se ven beneficiados de estos recursos y que han podido crecer y generar proyectos a partir de estos apoyos. Finalmente, y aunado a lo anterior, están los desastrosos manejos y las desafortunadas opiniones emitidas por los actores políticos relacionados con el sector, como los del Diputado Sergio Mayer, al igual que los de la Diputada María de los Ángeles Huerta, la Secretaria de la Función Pública Irma Eréndira Sandoval, la Secretaria de Cultura Alejandra Frausto y los del mismo Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador; que aunque no afectan directamente a la mayoría de los artistas, si constituyen un golpe bajo y fuerte para la comunidad en su totalidad.

Al final, el momento histórico, político, social y económico actual nos viene, como colectividad, a replicar un dilema que para muchos consiste en la constante lucha del artista en el mundo… ¿Cómo puedo entonces vivir de mi trabajo artístico? La respuesta nunca es fácil pero casi siempre concurre en un sitio común: Debemos replantear en el mundo el lugar y la importancia que le corresponden al Arte dentro de la sociedad y a aprender a insertar su valor como un bien reconocido y remunerado, como el de cualquier otra actividad lícita y productiva. Sólo así podremos re-encontrar y reclamar nuestro sitio, no como una ocupación lúdica sino como movimiento esencial del ejercicio humano. 

Entonces, ¿qué estás haciendo en la cuarentena, produciendo arte o creando tú negocio artístico-cultural? Me interesa tu opinión, déjame tus comentarios.

Hasta la próxima y que el Arte te harte.

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