¿Es buena idea producir arte en estos momentos?

© Julia Geiser

Alexis G. Berny

A finales de marzo a raíz del inicio de la contingencia de salud por el COVID-19 todas las exposiciones y actividades artísticas en las que participaba fueron canceladas, lo que me llevó a platicar con muchos de mis amigos, compañeros, colegas, y diversos grupos de arte en los que participo sobre lo que iban a hacer durante su tiempo de confinamiento. Pesé a que las conversaciones y respuestas eran diversas, la gran mayoría convergían en que resultaba un momento idóneo para la producción artística.

Aunque he de confesar que en primera instancia coincidí en la premisa, mi experiencia en los negocios me alertaba sobre el devenir pasando la contingencia, pues a un parón en la actividad económica no le sobreviene una reanudación normal de su acontecer sino que, siempre, le requiere de un mayor tiempo y esfuerzo. Vamos, que cuando dejas de ganar dinero en tu actividad por un tiempo volver a generar lo mismo te cuesta casi o tanto como “volver a empezar de nuevo” (así, con reiteración y pleonasmo). Recuerdo que me sucedía en mi empresa de interiorismo: cuando no tenía trabajo me dedicaba a publicitarme y buscar proyectos, cuando a consecuencia de, empezaba a tener trabajo al punto de saturarme y entonces dejaba de promocionarme, por lo que al terminar las obras volvía, cíclicamente, a quedar en el estado en el que me encontraba de principio. Y aunque ahora lo veo y lo cuento con claridad, realmente no lo entendí sino hasta que en un curso de ventas que tomé hablaron sobre la ley 30/90 (que aunque no es en realidad una ley, así la llaman), la cual explica cómo, en los negocios, los resultados de hoy provienen no de tu ejercicio actual sino de lo que  realizaste hace tres meses  y, viceversa, aquello que haces hoy da frutos en noventa días. De tal modo que, trasladándolo a la actual situación generalizada no es extraño prever la crisis económica que se avecina.

Sin afán de ser alarmista ni amarillista, sí es de esperar que muchos negocios se vean severamente afectados o quebrados a partir de esta recesión cuando más el sector artístico-cultural que normalmente pende de la cuerda inestable de un sector considerado de lujo, relacionado al ocio y a lo lúdico, y  siempre  mal considerado como improductivo en términos económicos.  Por ello, no resultó de extrañeza que los primeros espacios y eventos cancelados fueran en este rubro: museos, galerías, centros culturales, teatros y demás foros fueron cerrados.

Ante tal circunstancia el gremio se vio obligado a permanecer dentro de sus espacios sin la posibilidad de salir a exponer y vender su trabajo; y la naturaleza de su actividad los llevó, simple y sencillamente, a refugiarse en aquello que mejor saben hacer, que es producir. Sin embargo, vale la pena preguntarnos sí ante estos momentos de cambio es buena idea producir arte.

Desechando el lugar común, en el cual la respuesta obvia nos dice que siempre es buen momento para producir, una reflexión más profunda nos llevaría a preguntarnos ¿Qué va a suceder después de que todo esto pase? y ¿Qué vamos a hacer con todo aquello que hayamos producido en estos tiempos de soledad forzada? Aquí es dónde el camino se va estrechando, pues en el supuesto de que contemos ya con un reconocimiento de nuestra marca, un mercado y por ende ventas constantes, la pregunta sería si pasada la crisis seguiremos contando con nuestra habitual clientela, pues cabe la posibilidad que ante los cambios y ajustes ésta se haya ido, cambiado o simplemente al estar en recesión decida ya no comprarnos más, o al menos por el momento; y volver a generar nuevos públicos y audiencias nos va a llevar, muy probablemente, más tiempo de lo que tenemos proyectado. Por otra parte, si somos de aquellos que aún no han podido afianzar cierto público el asunto es aún más complejo pues el cambio de escenario, muy posiblemente, no favorezca a quienes aún no entendían las reglas del juego anterior.

Impulsado por mis conversaciones, las respuestas de la encuesta que lanzamos en la Fanpage de Facebook de: “Del Ocio al Negocio” y mi experiencia en el tema  decidí hacer una video-charla gratuita en la que exponía porque no era tan buena idea producir arte en estos momentos y que deberías de estar haciendo.

La plática generó mucha expectativa y tuvo, en general, un buen número de asistencia y una buena aceptación. En ella expuse a la audiencia que si bien habría que aprovechar estos momentos para producir, era de mucho mayor importancia trabajar en la generación de un público cautivo segmentado que pudiéramos prospectar y convertir en futuros clientes.

Sé que la idea de trabajar el quehacer artístico como una actividad empresarial es un tema polémico y que genera ámpula en la mayor parte de la comunidad. Sin embargo, es la aspiración de todos los que nos dedicamos al arte, poder recibir un ingreso monetario justo por nuestro trabajo que nos permita vivir dignamente de ello y seguir produciendo.

Para todos aquellos que estén de acuerdo en generar una visión más amplia de su actividad artístico-cultural y dispuestos a desarrollar y hacer crecer su firma obteniendo mejores ingresos económicos es que desde hace años he desarrollado un taller teórico-práctico para transformar tu arte en negocio (sí estás interesado puedes contactarme y con gusto te hago llegar la información).

Me interesa tu opinión, ¿crees que es buena idea producir arte en estos momentos?…  déjame tus comentarios en: alexis.berny@gmail.com

Te deseo momentos de reflexión e inspiración durante el distanciamiento social y harto arte.   

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