Mercados vs coronavirus IV

© Alfredo Ramos Martínez

Víctor M. Navarro

Contra viento y marea, con toda la energía y los tamaños característicos del gremio, los mercados públicos de la Ciudad de México y zonas aledañas van pa´lante. Hasta el momento alcaldías, gobierno de CDMX e instituciones implicadas en mantener la salud y la operatividad de estos históricos centros de abasto popular, pilares de más del cuarenta por ciento de la economía local, no han podido o no han querido apoyarlos como debieran hacerlo según su investidura. Más aún, el artículo 11 de la Constitución Política de la Ciudad de México dice: “El Gobierno de la CDMX y sus alcaldías promoverán y fomentarán la economía social y la distribución de alimentos básicos a través de los sistemas de abasto tradicionales como son los mercados públicos […]” Este decreto, aunado a la contingencia sanitaria por la cual atravesamos, ameritaría un programa especial de apoyo a los mercados, un plan de acción articulado por comerciantes o locatarios, las jefaturas de mercados, las direcciones de alcaldías y la SEDECO (Secretaría de Desarrollo Económico).

Por su parte el gremio comerciante con las pocas posibilidades ocasionadas por el cierre de negocios, y la baja en ventas, se ha organizado para cuidar los protocolos de higiene, revisión de locatarios y público consumidor en las entradas de los inmuebles, portar tapabocas y caretas, usar gel desinfectante, mantener limpios sus locales y áreas de trabajo, ordenar a la clientela y guardar la sana distancia.En cuanto a la ayuda y solidaridad que se espera de las alcaldías, direcciones e instituciones implicadas, la desatención ha sido proverbial; no han tenido la capacidad de organizarse para dotar de gel, bactericidas, tapabocas, jergas tan indispensables en estos momentos. Mucho menos han organizado a su personal –cual vacacionistas obligados- para implementar brigadas sanitarias en las entradas principales de los mercados y levantar un informe diario sobre el comportamiento del covid-19 en estos centros de abastos popular.

Como una forma de motivar y cooperar en esta reactivación de los mercados públicos el Movimiento 17 de marzo y diversos grupos de comerciantes y locatarios le entregaron a la SEDECO y las alcaldías de la CDMX un protocolo con las medidas y requerimientos para los 329 mercados de la capital, esperando sea tomado en cuenta por nuestras democráticas autoridades.

Después de tres meses de no hacerlo abordo el Metro, la línea uno estación tras estación recobra su anormalidad, la gente con tapabocas, sentados, de pie, llenando los vagones, a pesar del tapabocas, con miedo, con indiferencia, pasmados, un ciego sin tapabocas carga un acordeón y canta desafinado a la vez que extiende la mano pidiendo coperacha. Trasbordo en Balderas, mucha gente y actividad, las personas son las mismas de siempre pero diferentes. Salgo a la calle, las imágenes al igual que en el transporte colectivo, tiendas y negocios recién abiertos son parte de una crónica anunciada en los escenarios de la ciencia ficción: la gente deambula temerosa, con parsimonia de robot o zombie, recelosa de los demás, con miedo, humanidad apabullada y sigilosa. Como aquí, el escenario mundial es desolador, mosaico de las sociedades sometidas por la bacteria de la maldad y el poder en virus convertida.Estrenamos en esta segunda década del nuevo siglo la tan presagiada guerra bacteriológica. Las naciones dominantes, el grupo mundial del poder económico/ político han dispuesto sus armas tecnológicas para la desarticulación del orden económico y social, la pandemia es el caldo de cultivo idóneo para el autoritarismo y los regímenes basados en el control totalitario de las personas. Leo en un comunicado: no hablar, no platicar con el otro, no cantar, no gritar…y digo ya nada más nos falta NO RESPIRAR y san se acabó.