Taco de jumiles

©  Vasilis Giouvantzikoglou

Obed González Moreno*

Tata, ¿recuerdas qué güena persona era mi padrino Filemón? Él tiayudó a simbrar la tierra cuando tuvites malo. Yo tinía muchambre y él me dio sus tacos de jumiles queran pa’ él, no limportó quedarse sin comer. Él también taba igual de pobre que nosotros. Me acuerdo cuando mi mamá estuvo mala, mi padrino y mi madrina vendieron toditos los animalitos que tenían pa’ quella se compusiera. 

¿Recuerdas cuando se murió mi madrina? Mi padrino se puso a chillar, tuviste todo el tiempo con él hasta que se compuso y volvió a ser el mismo de nantes. 

Tata, ¿te acuerdas de su machete? ¡Qué chulo brillaba con el sol! Parecía un río pero en chiquito. A ti te gustaba muncho, decías que mi padrino era todo un güeno pa’manejarlo, que era el mejor del rumbo. Mi padrino te dijo una vez que cuando menos lo pensaras, tú loibas a tener contigo.

Tata, ¿qué pasó aquel día en que vinieron aquellos dos siñores? Empezates a embucharte todito el chincol quiabía en el jacal y corrites a machetazos a esos dos endinos, porque te dijeron que mi mamá se veía con otro siñor, y que el diablo estaba más cerca de lo que imaginabas.

Cuando llegó mi mamá ni le hablates, te le quedates viendo refeo, pensé que leibas a pegar; pero no, mejor torcistes un ojo, escupistes y mejor te salistes y no llegates en toda la noche. Mi mamá a lotro día salió temprano y jue a ver a mi padrino pa’saber onde andabas. Tú llegates todo zumbo, no dejates que te dijera algo güeno que yo te tenía. 

Vistes el machete de mi padrino entre la ropa de mi mamá y te juites como alma que lleva el diablo no sé pa’onde. No me dejates decirte que ese machete me lo dio mi padrino pa’ regalártelo el día de tu santo; no más me dijo que no te dijera y que loiscondiera muy bien y pos… loiscondí entre la ropa de mi mamá.

Tata, ¿dime por qué? ¿Por qué se te metió el chamuco aquel día? Por eso mi padrino tuvo quiaserlo. Dijo que con el diablo dentro ya no ibas a ser feliz, por eso tuvo que matarte.

Él, ya salió de la cárcel, mi padrino no es malo, él es güeno, ya ha olvidado lo que pasó, nunca habla de eso. Y ora, nos cuida a mí y a mi mamá. 

Cuentos del sótano

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