¿Antologia?

Emmanuel Lazos Celis

La palabra “antología” nos la heredaron los griegos, y significa ramillete de flores. Estamos, entonces, ante la segunda edición de un ramillete de relatos dignos de ser destacados, de creaciones extraordinarias de escritores que nos brindan la oportunidad de recrearnos con eso que distingue a la especie humana de todas las demás especies: la creación artística. A través del lenguaje, nos trasladamos a lugares nuevos y antiguos, a mundos inexistentes y a situaciones harto conocidas para todos nosotros. Partimos de ese terreno común, que es la palabra escrita, hasta llegar a los universos que treinta auto- res han imaginado para nosotros, sus lectores. Nos regalan treinta espacios abiertos para arrojarles los ojos encima, dejando rodar a placer la imaginación, encontrando ecos de nuestros propios recuerdos, nostalgias de nuestras propias añoranzas, resonancias de nuestros propios miedos. A la mitad de una página cualquiera, nos guiña el ojo un deseo prohibido y al inicio de la siguiente recibimos la bofetada de lo inesperado. Eso es el cuento. Esa es la narración que desde hace milenios convoca a nuestra especie a reunirse entorno al fuego, a escuchar lo que tenemos que contarnos los unos a los otros. Para Grupo Editorial Endora es un orgullo pre- sentar por segunda ocasión una antología como lo es Cuentos del sótano II. Porque se ha construido con la imaginación y el trabajo de muchos. De todos aquellos que participaron en la convocatoria y le robaron horas a su sueño, a su ir y venir de todos los días, para elaborar los más de ochenta textos que recibimos para ser revisados. Esa respuesta, esos más de ochenta relatos, es lo que nos confirma que, como sello editorial, tenemos una razón ineludible para seguir haciendo lo que hacemos todos los días, porque existen muchas personas allá afuera con una intención clara, no sólo de escribir, sino de ser publicados. De ser leídos. De encontrar sus letras transformadas en los ojos de otros, porque saben que a cada lector le dirán cosas distintas. Porque saben que publicar una creación propia es someter- la al juicio de los demás. Pero, sobre todo, porque nos confirman que a final de cuentas sigue valiendo la pena hacer el esfuerzo para llegar a ese juicio y conocer su resultado.

Aquí tenemos, pues, el resultado de esta nueva apuesta por conocer lo que tenemos que contar- nos. Les invitamos a leer, a escuchar con los ojos estos relatos que se guardarán en algún lugar de su memoria. A todos los que participaron, con sus textos, con sus comentarios, con su trabajo, con la tinta y el papel y con todo aquello que conforma a un libro: muchas gracias.

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