Dormida a la orilla de un río

Daniel de Cullá

Con dos amigos, Honorio y Urso
Fui a pescar cangrejos a orilla de las aguas Del Canal de Castilla
Y, a la hora de su mediodía
En un campo cercano
De trigo recién cogido

Eché una manta y me acosté
Panza arriba
Pensando en la hermosa dama
Que, a la noche se acostaría conmigo. Como fui criado con un buen “mandao” (Polla) Al empezar el sueño
Se me elevó la pilila
Yo diciendo, según dijeron mis dos amigos: -Si por aquí pasa una dama
Y me la ve tiesa
No le digáis que está enferma
Sino que está muy buena
Y que si quiere goce conmigo
Pero que no haga como Filomena
Que un día, en Pascua florida
Por ese su monte de Venus Arrastradita quedó mi polla
Y tuve que meterle la lengua
En su Vagina
¡Aunque la deshonré por el Ano
Como hacen en el Vaticano¡
Y hasta le hice sonar su campanilla
Pues llegó a la olla de su garganta linda. Cuando abrí los ojillos
Y del sueño desperté
Los dos sonrientes amigos me dijeron
Que no se reían de mí

Pero que fue gracioso porque vieron
Una imagen de dama desnuda y virgen
A eso de la una o las dos
Cuando yo estaba dormido
Que se vino a ese tu palote erecto
Y le calzó su Chumino
Con una braguita de raso rota
Para no se conocida.
-Sí, contesté yo, admirado
Pues fijaos que yo soñaba
Que una infanta virgen
Abriendo el cerrojo de su cinturón de castidad Me cogía la polla entre sus brazos
Y por el culo se la ha metido.
Los dos luchábamos amor
Cual perro y perra
Como mujer y marido.
Estando los dos luchando Explotaron nuestros culos Quedándonos los dos vencidos
Mi polla arrojando espermatozoos
Y su coño saliva y sarro.
-Qué bello cuadro, Leopardo, dijo Urso Cuando vimos a nuestra infanta virgen Correr corrida hasta el cercano pueblo
De Huérmeces, en Burgos
Y a ti con los ojos llenos de esperma

Con tu pene pensativo Agachando su cabeza Corroborándolo Honorio Diciendo en claro:
-Si no te hubieras despertado a tiempo Los dos habríamos meado sobre tu testigo Para negar lo que nuestros ojos han visto. -Levanta; oh, levanta, Leopardo Pajillero empedernido
Que mariposas de colores Regalaron con polen de flores y lirios Esa tu poya tiesa
Cuando te hacías el dormido
Y, alegre y descolorido
Te frotabas la chistorra
Y te metías a la boca
Su glande florido.

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