Los caminos del libro

© Citalli Ayala

Merari Fierro (ENdORA ediciones)

De la pluma a la edición del texto, y de la publicación a la lectura del mismo, hay un camino largo, en ocasiones tortuoso. Como etapas de un cuento maravilloso, el camino del libro debe toparse con diversas pruebas y retos hasta encontrar su lugar en un estante. La puerta más difícil de cruzar es la que vigila el dragón de la distribución; tal vez sea el destino mismo del libro el que impide al editor descubrir la forma de cruzar este umbral, aquella que permitirá al libro llegar a las manos de sus lectores. ¿Cómo lograrlo?

Me parece que la clave está, como pudiera decirlo el mago de un cuento, en abrir nuestra mente; es decir, dejar de lado las expectativas de que nuestro libro seguirá el camino de todos, que luchará cuerpo a cuerpo contra las grandes editoriales y estará en un escaparate por meses. Esto es: hay que olvidarnos de alcanzar la fama… y seguir escribiendo, que es lo que realmente hacemos.

Recordemos que ni los escritores somos artistas de la farándula, ni los editores somos agentes de espectáculos. Una vez entendido y aceptado esto, entonces podemos definir claramente a quiénes debemos dirigirnos (nuestro público) y cómo vamos a comunicarnos para ser leídos.

Ahora bien, si las etiquetas impuestas a los “géneros” editoriales son más producto del marketing comercial que de una intención real por comunicar de qué va un libro; y si lo que queremos es ser leídos, ¿cómo es que hemos olvidado la función de los círculos de lectura, y de las bibliotecas de todo tipo?

Para mí, un editor es aquel que acompaña al escritor en su oficio, sin importar en qué nivel se encuentre. Es quien le ayuda a concretar su proyecto. Por eso, para cruzar la puerta del dragón es fundamental aprovechar las múltiples opciones con que contamos hoy en día. Esto es, para que un libro cierre su ciclo, hay que ir más allá de sólo organizar una presentación o una lectura, y anunciarla en nuestras redes sociales: hay que usar nuestra creatividad, replicar y adaptar lo que les funciona a otros, olvidándonos del “deber ser literario”. Hoy el libro puede entrar a preventa, tener formato electrónico o en POD, ser vendido de mano en mano, estar en librerías físicas y virtuales, ser regalado, donado, rifado… Hoy en día podemos hacer lo que queramos para ser leídos; sólo nos falta abrir los ojos para ver este camino.

*Altas y bajas, Antología BABEL 2019

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